Los menores se encontraban jugando con un grupo de amigos a orillas del agua. 


El Río Dulce vuelve a aparecer como escenario de una escena que generó temor e incertidumbre a la población, pero que por la rápida intervención de un guardavidas, pudo tener un final feliz y no lamentar víctimas fatales.

Dos niños, junto con sus amigos, estaban jugando a las orillas del agua, cuando de repente dos de ellos cayeron al cauce y sus amiguitos comenzaron a gritar. Un guardavida que estaba entrenando en la zona los oyó y sin dudar fue a buscarlos, y pudo sacar a los dos menores.

Por lo que se pudo averiguar, uno de los niños había caído en un pozo, en tanto que el otro estaba enganchado en unas ramas. Apenas los sacó del agua, el hombre les hizo tareas de reanimación y expulsaron el agua que habían tragado.

Los efectivos de la Comisaría Primera del Menor y la Mujer llegaron hasta el lugar de los hechos y llevaron a los menores con sus familias. El heroico y rápido accionar del guardavida, permitió que quede en anécdota la imprudencia de los niños, que estuvieron a punto de morir, informó El Liberal.






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