De acuerdo con su declaración, fue cuando fueron detenidos en el Batallón de Ingenieros de Combate 141 en el año 1975.


Dos hermanos denunciaron tormentos a los que fueron sometidos mientras permanecieron detenidos en el exBatallón Ingenieros de Combate 141, en el marco de la denominada “Megacausa 4”, en la que se juzga a exmilitares y policías por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia poco antes y durante la última dictadura.

Se trata de los hermanos Julio Dionisio y Pedro Pablo Arias, detenidos el 19 de noviembre de 1975, en una precaria casa de la localidad santiagueña de La Banda, acusados de integrar las filas de la Juventud Peronista y Montoneros.

“Durante varias semanas nos tuvieron tirados en el piso, con esposas y los ojos vendados, ni agua nos daban”, coincidieron los Arias ante el Tribunal Oral Federal de Santiago del Estero.

En una nueva audiencia, Julio Arias, recordó que uno de los acusados, el por entonces sargento Ramón Marchant, “le apuntó con un arma a un bebé de pecho, que era mi sobrino, para que nos calláramos”.

En su relato, el preso indicó que durante su cautiverio vio a María Murad, aún desaparecida, y su amiga Graciela Lescano que “estaban atadas delas manos, amordazadasy los ojos vendados”.

Durante el juicio oral, el tribunal integrado por los jueces Federico Bothamley y Abelardo Basbús (Santiago del Estero), y Enrique Lilljedahl (La Rioja), con la fiscal federal Indiana Garzón, tienen previsto escuchar el testimonio de 60 personas, en su mayoría expresos políticos.

Entre los acusados de la “Maegacausa 4” figuran el excomisario Antonio Musa Azar, condenado cuatro veces a prisión perpetua, tres por delitos de lesa humanidad y una por el denominado doble crimen de La Dársena por los asesinatos de las jóvenes Leyla Nazar y Patricia Villalba, en tiempos de democracia.

También ocupan el banquillo de los acusados el ex mayor Jorge D’Amico, condenado tres veces por delitos cometidos en el último gobierno de facto y los militares retirados José Colinos, Julio Ramón Marchant y José Arce, que prestaban servicios en el Batallón de Ingenieros de Combate 141, de la capital santiagueña.

Musa Azar, el ex jefe de Inteligencia de la denominada “Gestapo santiagueña”, y D’Amico, que ocuparon cargos en Seguridad de Santiago del Estero durante los gobiernos democráticos de Carlos Juárez (fallecido), y la esposa de este último, Mercedes “Nina” Aragonés, fueron beneficiados hace dos años con prisión domiciliaria, en un fallo judicial cuestionado por organizaciones de derechos humanos.

Durante el juicio oral se investiga la desaparición de Ana María Murad, y una denuncia a Musa Azar por el delito de “violación con acceso carnal” a una menor de edad.




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