Desde la Defensoría informaron que el cuerpo del imputado no presentaba signos de violencia en la cárcel.


La defensora provincial Jaquelina Ana Balangione confirmó este miércoles que el joven detenido por el asesinato de su hijastro en Santo Tomé “tenía mucho temor” antes de la audiencia en la que lo imputaron el crimen, la cual resultó ser su última presentación ante la Justicia antes de su muerte en el penal de Coronda.

Recibía amenazas amenazas por redes sociales de que las cosas que le iban a hacer al llegar a la cárcel”, comentó la funcionaria respecto del pedido que habían hecho para que Carlos Alberto Pérez no quedara bajo arresto en dependencias de ese tipo sino en una comisaría.

La ex magistrada apuntó que “los ofensores sexuales suelen ser recibidos de manera hostil por parte de los internos” y al muchacho “lo precedía una imputación por abuso” tras su captura este fin de semana al sur de Santa Fe. “El juez ordenó que el Servicio Penitenciario dispusiera las medidas de garantías y el único resguardo fue ponerlo en una celda de aislamiento“, subrayó ante la consulta de Aire de Santa Fe.

Al tiempo que descartó cualquier tipo de contacto con otros internos, Balangione se mostró preocupada y observó: “Lo dejaron solo sin ningún tipo de custodia más que el agente que hace una especie de ronda cada dos horas”.

Después de mantener una entrevista con el forense a cargo de la autopsia, la defensora señaló que la muerte se debió a “asfixia por ahorcamiento” y descartó la hipótesis de un homicidio. “El cadáver no presentaba signos de violencia”, insistió.




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