"La ropa no nos entra de tanto orgullo", le dijo a su hijo al llegar a la final del Mundial de Básquet.


Tras la emoción por el triunfo ante Francia, al santafesino Tayavek Gallizzi se le sumó la de hablar con su madre, que no pudo viajar a China. “La ropa no nos entra de tanto orgullo, de tanta alegría”, le dijo a su hijo.

Graciela sigue las hazañas del ala pivot del Club Regatas de Corrientes por la televisión. En su humilde negocio de paredes de cemento al descubierto en el barrio Santa Rosa de Lima, la mujer prepara el mate y una especie de altar con la celeste y blanca número 83 para ver los partidos. Desde este lugar, lo que nunca imaginó es que la buscarían para sorprender al aire a su hijo.

“Estoy muy contento. No termino de caer en lo que conseguimos, jugamos una final del mundo. Van a pasar años para que nos demos cuenta de la magnitud. Es increíble”, decía Taya en TN cuando repentinamente escuchó la voz de Graciela.

Bromas y llanto en el emotivo cruce al aire entre Taya Gallizzi y su mamá. (Archivo)

Estamos orgullosos de que estés ahí”, le dijo su madre. “Estamos tan contentos. No damos más, la ropa no nos entra de tanto orgullo, de tanta alegría. Ayer estuvo la abuela, re emocionada”, agregó entre lágrimas.

Sáquenla a la abuela del tele que se va a morir, le va a agarrar un ataque cardíaco”, respondió Taya. A lo que su madre retrucó: “Ya tomó las pastillas, no te preocupes”.

Su hermana Atenas también se sumó a los chistes: “Salís re feo en cámara”. “De chiquito me peleo, pero así somos los hermanos. Igual nos amamos”, contó el deportista justo antes de abandonar el móvil porque se iba el micro de la Selección.

El llegó por mérito propio y le costó mucho llegar adonde está. Como hermana te da mucho orgullo. El sacrificio que hizo para llegar hasta ahí fue tremendo”, cerró.




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