El uniformado acordó una pena de 5 años de prisión mientras investigan a sus compañeros y superiores.


Un policía santafesino de 29 años fue condenado por cometer 39 delitos junto a otros uniformados a quienes la Justicia también investiga. Los hechos denunciados ocurrieron hace más de dos años en localidades de la costa cercana a la capital provincial, donde el efectivo involucrado participó en robos, amenazas y apremios ilegales.

El primer episodio esclarecido por el Ministerio Público de la Acusación (MPA) tuvo como víctima a una mujer a la que obligaron a desvestirse mientras le pegaban en su casa. La escena se registró en una vivienda a la que Juan Emilio Torres ingresó la mañana del jueves 19 de octubre de 2017 en compañía de otros tres integrantes del Comando Radioeléctrico de la Costa. Según consta en el expediente, irrumpieron “sin orden judicial y contra la voluntad” de la dueña.

De acuerdo a las pruebas recabadas por el fiscal Ezequiel Hernández, los efectivos le exigían a la madre de la niña que les entregara “drogas y armas”. Así como dijeron que prenderían fuego el lugar si ella contaba lo acontecido, también amenazaron a la menor con llevarla a “un hogar donde la violarían”.

El suboficial se declaró culpable en el marco de un procedimiento abreviado y el juez José Luis García Troiano le puso la firma a la resolución que contempla una pena de cinco años de prisión. La variedad de delitos que se le atribuyeron es tan amplia como aberrantes los casos que dieron a conocer las autoridades. En un segundo episodio ocurrido la noche del día antes mencionado, a una mujer que estaba embarazada de dos meses “le provocaron un aborto y una contusión en la región occipital” por la golpiza que le dieron en la Comisaría 14° de San José del Rincón.

El 25 de octubre de ese año, Torres y cinco cómplices realizaron allanamientos ilegales en Colastiné Norte que terminaron nuevos robos y detenidos en forma irregular. Allí arrestaron a un chico con discapacidad al que antes golpearon junto a un adulto. en la seccional intentaron que el menor “introdujera uno de sus dedos en un ventilador, aunque desistieron a raíz de la desesperación del menor”.






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