Una persona trans era la dueña del bar en Malargüe en el que prostituían a mujeres, les inyectaba silicona en los pechos a la fuerza después de anestesiarlas y mantenía amenazadas a las trabajadoras para que no divulgaran lo que ocurría.

La imputación que recayó sobre la persona trans, conocida como Sonia, es por múltiples delitos y como tenía una condena anterior pero se encontraba en libertad condicional, fue enviada a la cárcel.

El hecho que desencadenó la investigación que lleva adelante la fiscal Andrea Llorente ocurrió el viernes 7 en el bar que está situado en San Martin sur y Anglat.

“El viernes se realizó un desplazamiento a un domicilio por un episodio en el que se produjo unas amenazas con arma de fuego. Se trasladó a una mujer a la Comisaría 24 y se conocieron algunas situaciones que estaban ocurriendo en un bar conocido en Malargüe, una suerte de resto bar”, comentó el comisario Hugo Alcalde en diálogo con canal 6 Telesur.

Mendoza. El bar que funcionaba como whiskería en Malargüe. (Foto / Google Street View)

A partir de esta denuncia se trabajaron otros hechos conexos como prostitución y otros encuadres y derivó con seis personas aprehendidas de las cuales dos quedaron definitivamente detenidas y una pasó a la penitenciaría”, agregó el jefe de la seccional malargüina.

A partir del hecho inicial, una de las trabajadoras sexuales sacó a relucir el calvario al que las sometía Sonia y la causa tomó otroe curso hasta llegar a las detenciones

Según el comisario Alcalde, a medida que avanzó la investigación se logró delimitar las responsabilidades de los seis implicados en un principio y de los dos detenidos “la más implicada es una persona trans que fue trasladada a la penitenciaria” y sobre la que pesaban delitos como “privación ilegítima de la libertad, coacción agravada por el uso de arma de fuego, prostitución con ánimo de lucro, entre otros. Son muchos encuadres legales”, afirmó.

De acuerdo al jefe policial “fue importante el poder haber desarticulado ese lugar. Ya habíamos ido en otras oportunidades pero funcionaba maquillado bajo un resto bar, un lugar para ir a escuchar música, comer y tomar algo y además ya había tenido procesos contravencionales por otras situaciones”.

Sonia, la personas trans que según la fiscalía era la dueña del bar, fue imputada formalmente por privación ilegítima de la libertad agravada por la violencia y amenazas coactivas agravadas por el uso de arma de fuego. También le endilgaron ejercicio ilegal de la medicina, lesiones leves y también lesiones graves dolosas y facilitación de la prostitución con ánimo de lucro.

La fiscal Llorente ordenó que quede alojada en la penitenciaria que se encuentra en San Rafael debido a que tenía una condena previa de ejecución condicional.