El intendente aprovechó la apertura de sesiones ordinarias para destacar los puntos fuertes de su gestión. 


El gobierno primero de Ismael Passaglia y después de su hijo Manuel hizo de la obra pública su caballito de batalla, un punto que el ahora intendente no pasó por alto en la apertura del 110º periodo de sesiones ordinarias en el Concejo Deliberante.

“Para saber dónde estamos parados es importante mirar para atrás y para los costados. Hoy, mientras la mayoría de los municipios terminan cada año pidiendo créditos, San Nicolás crece en infraestructura y con obras concretas”, enfatizó Passaglia. Y sostuvo: “Cada vez que me llama un intendente de la zona y me pregunta por el ritmo de obra pública que llevamos, no lo pueden creer”. 

Dio a entender también que podría ser uno de sus últimos discursos al frente del Ejecutivo, aunque oficialmente no descartó la posibilidad de encabezar una lista.

Estoy convencido de que el próximo intendente no va a poder decir que encontró una municipalidad endeudada o paralizada. Se va a encontrar con una municipalidad en funcionamiento y con herramientas para dar continuidad a este proceso de transformación que cambiará para siempre la vida de los vecinos”, refirió.

Seguidamente, realizó un repaso por todos los barrios que fueron beneficiados durante su gestión, y casi como una metáfora para su discurso que que duró unos 40 minutos, cerró: “Nadie va a poder derrumbar lo que está construido”.






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