Ricardo Torres detalló el horror que padeció la nena violada y asesinada por su padrastro. Este jueves declaran las docentes mendocinas. 


El miércoles a las 10:05 comenzó la tercera audiencia del debate oral en el que se juzga a Carina Di Marco por la muerte de su hija Florencia, la nena de 12 años, quien fue hallada muerta el 23 de marzo de 2017 en Saladillo, San Luis, luego de ser estrangulada y violada por su padrastro, Lucas Gomez, quien dias después se suicidó en la prisión. La mujer está acusada por el delito de “abuso sexual con acceso carnal en calidad de partícipe necesario”. Durante la tercera jornada hubo varios testimonios, entre ellos el del médico forense, Ricardo Torres; la madre lloró durante todo el relato. 

Este jueves será la última audiencia de la semana y habrá unas 10 declaraciones todas de Mendoza, en las que estarán incluidas las docentes de la Escuela “Florentino Ameghino”.

De acuerdo a lo informado por El Chorrillero, de los nueve testigos que declararon el primero fue el medico forense Ricardo Torres. El profesional contó ante el tribunal integrado por los jueces Hugo Saá Petrino, Fernando De Viana y Gustavo Miranda Folch, los hechos más aberrantes que vivió la nena de 12 años, Florencia Abril Di Marco, antes de su asesinato. 

El 24 de marzo a las 8, Ricardo Torres fue quien realizó la autopsia en la Morgue Judicial a la niña. Previo a eso, el tío de la Florencia, Cristian Di Marco – quien declaró el martes – identificó el cadáver.

Torres habló y detalló, durante aproximadamente 40 minutos, el calvario por el que atravesó Florencia no solo minutos antes de morir, sino durante los últimos años de su vida.

Carina Di Marco lloró prácticamente durante todo el testimonio del médico. 

Tercera audiencia en el juicio contra Carina Di Marco.

Apenas comenzó su testimonio, Torres explicó: “Al caso lo recuerdo perfectamente bien”. El cuerpo de Florencia había sido tirado al vacío desde un puente, en la localidad de Saladillo, y él fue el primero en reconstruir lo que había pasado con la nena.

Contó que cuando llegaron al lugar, él y los bomberos descendieron a donde estaba el cadáver para levantarlo de la mejor manera con el fin de que no se desparramara ningún fluido que se encontrara en las cavidades. 

“Florencia estaba boca abajo sobre un muro de contención de cemento, la habían arrojado por una baranda de una distancia de mas o menos dos metros”, él llego a esa conclusión debido a los golpes que presentaba el cuerpo de Florencia y porque no se encontraron huellas cercanas. Cayó a unos centímetros del río que pasa justo en esa zona.

Torres continuó: “La nena estaba vestida con una remera color blanca, una campera azul con vivos blancos y en el pie derecho una media blanca con dibujos infantiles”. 

En su primera revisión el médico aseguró que encontró: “Sangre en la cavidad vaginal y anal”. Además tenía heridas causadas por algunos insectos. 

El profesional advirtió que además tenía escoriaciones y hematomas “post mortem”, consecuencia de la caída. Sus muñecas estaban marcadas porque sus manos habían sido atadas. Agregó que Florencia “no había ingerido alimentos” en las horas previas a su muerte.

Tercera audiencia en el juicio contra Carina Di Marco.

La causa de su muerte fue: “Asfixia por estrangulamiento. El agresor no entrecruzó el lazo atrás sino que tiró de ambos lados”, precisó Torres y explicó que su principal teoría es que la niña se encontraba sentada en el asiento delantero de un auto y el padrastro la tomó por detrás. “La muerte llegó en uno o dos minutos” aseguró.

Es por eso que la chiquita tenía “los tres anillos traqueales” fracturados y como consecuencia de esto, “se introdujo el tejido del cuello y completó la asfixia”.

Carina Di Marco lloraba y parecía que sentía cada palabra que Torres decía como una puñalada directa al corazón. Tal vez por la culpa, el remordimiento, el dolor de madre o porque podría haberla salvado, solo ella lo sabe. 

La niña era abusada hacía tiempo

El 27 de marzo Torres realizó la necropsia en el cadáver de Florencia Di Marco, allí descubrió que la niña era victima de las violaciones perpetradas por su padrastro, Lucas Gomez. 

“El cuerpo presentaba escoriaciones y desgarros; algunos del día del homicidio y otros de vieja data. Estos últimos resultaron de la resistencia que opuso la niña” y luego Torres detalló que además tenía lesiones más antiguas y que por su “cicatrización”, se produjeron en un periodo previo entre los 45 días hasta 6 meses, antes del su muerte. 

En ese momento los jueces del tribunal le preguntaron al médico si era factible que los desgarros pudieran haber pasado como desapercibidos para su familia. Pero Torres respondió que Florencia “atravesó por mucho dolor y hemorragias durante varios días. Es una zona con mucha irrigación sanguínea”. 

Con esa declaración dio a entender que su madre no puede no haberse dado cuenta de lo que su hija estaba viviendo. 

Luego declaró el perito Luis Lucero Arienti, y confirmó ante los jueces el informe elaborado por Ricardo Torres.

La pericia psicológica desde el punto de vista forense

Gabriela Ricca, licenciada en Psicología, por orden del Juzgado de Familia, fue quien intervino a Carina Di Marco el 4 de abril el 2017, cuando la jueza Virginia Palacios ordenó su detención. 

Tercera audiencia en el juicio contra Carina Di Marco.

En su análisis la especialista describió a la madre de Florencia como “fria y distante” y Di Marco describió a Gómez con una forma de “solidaridad y compañerismo”. Aunque si bien ya estaba imputado por el homicidio de su hija, Carina Di Marco “estaba sorprendida” pero no expuso enojo o distanciamiento.

“Destacó que había cuidado de la niña. Se mostraba más preocupada por mostrar lo bueno que era su pareja en la familia”, describió Ricca.

La doble cara de Lucas Gomez

Lucas Gomez fue detenido el 24 de marzo del 2017 por ser el principal sospechoso del crimen de Florencia Di Marco. Esa misma noche cerca de las 20 la jefa del Departamento de Trabajo Social, Gladys Noemí Amieva, fue quien entrevistó a su madre y familiares para poder reconstruir la vida de Florencia y el vínculo con sus allegados.

La madre le indicó en ese momento que Florencia era “poco comunicativa, no contaba lo que le preocupaba”, se contactaba con los amigos por celular y sólo se quedaba a dormir en la casa de su tío.

En relación a los cambios durante el ultimo tiempo, Di Marco contestó que la nena “a veces no se levantaba a comer o se pasaba la noche con el celular”.

“Gómez cumplía una función de padre, de cuidador, de protección”, declaró Carina Di Marco, en esa entrevista, y también dijo que “chocaba mucho con la niña porque tenían el mismo carácter”. Di Marco confesó que su Gomez ejercía violencia hacia ella, pero esas eran situaciones “normales”. Su hija conocía esos conflictos.

Ricca concluyó que Di Marco “no pudo hacer relación entre la detención de Gómez y la muerte de la niña” y planteó que, si bien ambos hechos se produjeron durante las 24 horas previas, Carina Di Marco “nunca se quebró”.

Los estudios de ADN y el suicido de Gomez

La licenciada en Biología Molecular de Laboratorios Puntanos, María Virginia Divizia declaró que obtuvo los resultados de ADN a partir del examen hecho al cadáver de Florencia Di Marco, con las muestras tomadas de su cuerpo y uñas de la nena; así como la soga que hallaron.

Detalló que el material genético encontrado en la zona anal y vaginal de Florencia, tuvo una coincidencia “mayor al 99%” con el ADN de su padrastro”. Y que en el otro elemento no hallaron material genético.

Quien les alquilaba: “Para mi era una familia normal”

El miércoles también declaró el dueño de la casa en el Barrio Lucas Rodríguez, donde la familia Di Marco vivía. Fue el ultimo testigo y aseguró: “Para mí era una familia normal”.

La familia vivía en un departamento emplazado detrás de su domicilio hacía nueve meses. Coria aseguró que no advirtió nada inusual: “Para mí era una familia normal. Siempre los vi salir juntos con los chicos”, dijo ante los jueces del tribunal.

Recordó que Florencia siempre “iba y se sentaba afuera porque agarraba internet. Pero no conversaba ni hablaba mucho”.

Además Coria aseguró que nunca “escuché discusiones y tampoco vi nada raro”.




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