Durante el juicio oral la mujer avaló los dichos de su nueva pareja que hirió al hombre con un cuchillo para protegerla. 


Este martes en la ciudad de San Luis comenzó el juicio oral a Rito Enrique Sánchez, el hombre al que acusan de haber intentado matar de una puñalada a César Daniel Villegas, el ex marido de su mujer. Sin embargo decidió no declarar ente el tribunal de la Cámara del Crimen 1 de San Luis. 

Aunque durante su declaratoria en diciembre de 2015 y que fue leída este martes dijo, esencialmente, que él actuó para defender a su pareja, Gilda Salinas, de las agresiones de Villegas. Y la propia Salinas, quien contrajo matrimonio con el acusado en el Servicio Penitenciario, en 2016, hizo lo suyo para sostener esa versión.

La mujer contó que tuvo “una vida muy fea” mientras estuvo casada con Villegas, porque era violento y manipulador, incluso que después de separados él la molestaba “para no dejarla vivir tranquila” y que quería que ella se fuera de la casa a la que accedieron mientras estuvieron juntos, en el barrio Manuel Lezcano. En eso, según dio a entender, radica el por qué del altercado que terminó Villegas con una puñalada en el abdomen.

El 6 de setiembre de 2015, cerca de las diez de la noche, en el patio delantero de la casa 13 de la manzana F del mencionado barrio fue donde sucedió todoSánchez fue detenido por un policía que estaba en la zona de casualidad. El inspector José García, también brindó testimonio este martes, relató que estaba en la casa de allegados, comiendo un asado y uno de sus conocidos le dijo que saliera a la calle, porque había dos hombres en actitud extraña. Uno era Sánchez.

Según informó El Diario de la República, después de herirlo y a punta de cuchillo, el acusado hizo que Villegas saliera del domicilio y se desplazara sin darle la espalda, retrocediendo en dirección a la casa donde el efectivo cenaba. En esa vivienda se apoyó Villegas.

Quienes estaban allí vieron que el otro hombre lo apuntaba con el arma blanca. García, que estaba uniformado, intervino: se presentó como efectivo de seguridad, le pidió al agresor que depusiera su actitud y lo detuvo.

El propio Villegas, de profesión abogado, contó que se divorció de Salinas en 2002. Tiene con ella dos hijos: Daniela, de 22 años; y Joaquín, de 25. Hoy, ninguno está en San Luis: la joven reside en Calafate, Santa Cruz; y el muchacho, en Buenos Aires, donde estudia.

Villegas narró que desde que se divorció y hasta la fecha en la que ocurrió el hecho, su ex se comunicó solo una vez con él, para hablar, por una discusión que había tenido con Daniela.

Según refirió el problema eran las proposiciones sexuales de Sánchez a Daniela, que en ese momento estaba próxima a cumplir 18 años. La joven ya era mamá de dos chicos, y se había separado de su pareja, por eso se había ido a vivir con Salinas a la casa del barrio Manuel Lezcano. El damnificado dijo que él se enteró ese 6 de setiembre de los supuestos abusos ocurridos tiempo atrás.

Villegas contó que aquel día, a la noche, llevó a Daniela y a sus nietos a lo de Salinas, a buscar ropa. Él le dijo a su ex que tenía que dejar la casa, porque la vivienda era para sus hijos, y la mujer le respondió que no lo iba a hacer. Inició una discusión, que se puso más tensa cuando Sánchez salió a la puerta y se involucró en el problema, dándole un golpe de puño a Daniela y luego, un puntazo a él, narró el damnificado.

Según Villegas, Sánchez, antes de apuñalarlo le dijo que lo iba a matar, que hacía tiempo que quería hacerlo, que ya estaba cansado de la situación y de que sus hijos le hicieran caso. Y, tras herirlo en la zona abdominal, lo hizo desplazarse en la calle, tirándole “diez o doce” puntazos. Villegas negó haber portado arma cortante alguna esa noche y explicó que al verse herido y por temor a desvanecerse, no atinó a defenderse, que solo retrocedió.

Villegas iba frecuentemente a atacar a su ex mujer

Según la versión del acusado que fue leída durante el juicio, Sanchez explicó que las desavenencias con Villegas no iniciaron aquel 6 de setiembre, sino que se remontaban a mucho antes, cuando al damnificado lo excluyeron del hogar. Su bronca viene de ese momento, aseveró el acusado.

Contó ademas que frecuentemente Villegas decía que iba a sacar a Salinas de la casa, y que los inconvenientes se tornaron más habituales cuando Daniela y sus dos hijos se fueron a vivir con ellos. 

Según declaró el acusado, esa noche y después de haber tenido una discusión más temprano con Salinas, Villegas fue con Daniela y sus nietos a sacar ropa de la casa del barrio Manuel Lezcano. Mientras la joven buscaba las prendas adentro, Salinas y su ex marido quedaron en la puerta.

Villegas “le tiró una piña (a Salinas) y le pegó en el ojo (…) ahí es cuando me metí y lo saqué pechándolo y le pegué una piña. Y sobre la vereda de la casa este señor se dio vuelta y sacó un cortaplumas, y en ese momento tiró dos o tres veces el señor para alejarse, y justamente tenía yo el cuchillo y entré a darle un puntazo al señor”, manifestó el acusado, que explicó que salió a la puerta con un cuchillo porque justo se iba a un asado con amigos.

“El 6 de setiembre de 2015, a las 22 horas, aproximadamente, llegó mi ex marido con mi hija y mis dos nietos. Hubo una discusión. Él me dijo ‘quiero que te vayas de mi casa, y tu macho también’ Pero de mi casa no me iba a correr. Le dije que me tenía que dar la mitad que me correspondía. Me pegó una piña en el ojo. Se me inflamó. Y mi pareja salió en mi defensa”, resumió Salinas, profesora de música. Agregó que ella no golpeó y que tampoco amenazó a su ex.

Según la mujer, Sánchez no salió con ella. Ella fue sola a abrir la puerta. Dijo que él estaba con el hijo que tienen en común –en ese momento tenía 2 años– en una especie de garaje, cerca de donde se suscitó el problema. Explicó que si bien él no vio que Villegas la golpeó, sí escuchó sus gritos y salió. Lo hizo con un cuchillo que tomó de la cocina, un lugar que queda de paso al patio delantero, indicó Salinas.

Fueron los integrantes del tribunal –José Luis Flores, Silvia Aizpeolea y Jorge Sabaini Zapata– y la fiscal de Cámara 1, Carolina Monte Riso, quienes interrogaron a la mujer para saber cómo fue exactamente la secuencia.

Ella le atribuyó a su ex marido el inicio de la agresión: dijo que la golpeó en un ojo y que lo vio sacar un cortaplumas cuando Sánchez lo empujó. Indicó que recién después de que su ex exhibiera ese elemento, su actual pareja extrajo de la cintura el cuchillo que había tomado de la mesada de la cocina. Aseveró también que Villegas, tras ser herido, volvió a su casa, le dijo “mirá lo que me hizo este hijo de p…” y le pegó patadas en las piernas y el abdomen.

La Policía secuestró un cuchillo, el que el acusado habría usado para lesionar a Villegas. Mas no se incautó de ningún cortaplumas o elemento similar. “Yo lo vi”, afirmó la mujer. Aseguró que días después del hecho, encontró un cortaplumas en un mueble de la casa, y que decidió no informar de ello a los investigadores ni entregarlo ya que había pasado tiempo y posiblemente no iban a creerle.

La fiscal Monte Riso le hizo ver que en la denuncia que hizo en la Comisaría 3ª y en la ratificación en el juzgado Penal 1 ella no mencionó ese detalle, que Villegas presuntamente portaba un cortaplumas. La testigo se justificó diciendo que posiblemente se le pasó porque estaba muy nerviosa y estaba a cargo de un hijo pequeño.






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