El chico de 11 años contó que uno de ellos le dijo que le daba 2 mil pesos si se subía al vehículo. Fue en San Luis.


El viernes pasado Lucía Marilín Marletta y su marido denunciaron en la Comisaría 23ª de Tilisarao -a 24 kilómetros la localidad de Naschel- en San Luis que dos hombres que circulaban en una camioneta gris Kangoo con vidrios polarizados intentaron secuestrar a Alan, su hijo de 11 años. Uno de ellos le había dicho al niño que si se subía “le daban dos mil pesos”.

Marletta le contó a El Diario de la República que el hecho sucedió cerca de las 20:30 en la calle 25 de Mayo, entre Belgrano y Chacabuco, en la carnicería de su padre.

El supuesto secuestrador le dijo que fuera para la casa de su abuela, que queda a una cuadra del negocio de su padre, y que al salir lo llamaría para que regresara a la carnicería porque de ahí se iban a un asado.

El niño notó que era algo extraño, por lo que se asustó mucho y apenas camino 20 metros, la camioneta frenó y él empezó a correr. 

“Cuando llegó a la esquina vio que venía un hombre encapuchado en una bicicleta roja que lo paró y le dijo: ‘Subite a la camioneta que te van a dar plata’. Cuando le indicó eso mi nene cruzó la calle corriendo hasta llegar a la casa de su abuela, donde vive con su papá”, relató la madre del menor.

Luego recordó que Alan apenas entró a la casa de su abuela ella lo notó “agitado y como asustado”. La mujer le preguntó qué le pasaba y el niño le contestó que nada y se encerró en su habitación. La abuela pensó que tal vez su papá lo había retado y que por eso estaba angustiado o enojado. Por lo que decidió no preguntarle más nada.

Pasado un rato, Alan volvió a la carnicería de su papá y fueron a cenar. “El padre notó que Alan estaba raro. El nene es de buen comer y esa noche su papá vio que solo comió un pedacito de carne. Pero pensó que tal vez estaba descompuesto de la panza o que solamente no tenía deseos de comer”, dijo Lucía Marilín Marletta.

Pero Alan no aguantó mas guardar ese secreto y el lunes por la noche le contó todo lo que había pasado a su padre.

“Fueron a comprar a un carrobar a la vuelta de su casa y cuando volvían vio una camioneta estacionada, similar a la que lo había parado, y le contó todo lo que le había pasado. De ahí fuimos a la comisaría a hacer la denuncia; yo lo contuve”, dijo su mamá asustada.

Luego remarcó que el niño nació y se crió toda su vida en Naschel por lo que “conoce a todo el pueblo” y aseguró que no conocía a los hombres de la Kangoo, ni al de la bicicleta. Desde ese momento el niño teme salir a la calle.





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