A fines del 2018 el Gobierno de San Luis se comprometió a realizar un ramal del acueducto Nogolí, pero no se construyó. Consumen agua de lluvia.


Desde septiembre del año pasado que habitantes de los parajes ubicados en el noroeste de San Luis, a la altura del kilómetro 906 de la Ruta Nacional Nº 147, reclaman que no tienen agua potable. En la actualidad consumen el suministro proveniente de la lluvia y la mayoría de los pobladores son adultos mayores.

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Vecinos de los parajes Santa Rita y El Valle, que están unidos por un camino de tierra de seis kilómetros – pertenecientes al departamento Belgrano – desde el 2018 que exigen una solución cuando las represas se quedaron sin agua y el pozo público estaba en reparación. Las familias del lugar tuvieron que ver morir a sus animales o afrontar altos costos para conseguir agua desde zonas más alejadas.

A fines del año pasado el Gobierno de San Luis se comprometió a darle una solución a la problemática que padecen los habitantes del interior de la provincia y, según publicó El Chorrillero, les aseguró que iba a contruir un ramal que estaría conectado al acueducto Nogolí, ubicado a seis kilómetros de ambos parajes.

Los parajes de Santa Rita y El Valle en San Luis, no tienen agua.

En ese momento las familias plantearon: “Ojalá este proyecto se concrete y no sean simplemente palabras y promesas porque es un año electoral”. 

Sin embargo, siete meses después de la promesa la situación de los habitantes está igual ya que la obra no se realizó. Solamente repararon el pozo público, pero sólo es para uso ganadero.

Una de las pobladoras, quien prefirió reservar su identidad, confesó al mencionado medio local que “en algunas casas la consumen, pero es agua salobre”.

En la zona viven alrededor de 42 habitantes y gran parte de ellos son personas mayores que han vivido toda su vida ahí, trabajando y viviendo del campo pero lamentablemente la falta del suministro dificulta sus posibilidades de sobrevivir.

En la actualidad se proveen con agua recolectada de las lluvias aunque “sea carente de minerales”. La pobladora contó que los demás habitantes tienen temor a perder los beneficios sociales si dan a conocer sus nombres.

En una publicación de Facebook reflexionaron: “¿Será que algún día nuestros abuelos verán el sueño hecho realidad o seguirán esperando las promesas incumplidas?”.





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