Nuevamente con la modalidad "cuento del tío" quisieron cobrarle más de 6 mil pesos por una compra que no hizo. Fue en San Luis.


Los ladrones cada vez se especializan más en lo que a estafas se refiere, esta vez con el famoso “cuento del tío” Elda Montivero, de  50 años y que vive en San Luis capital, recibió a fines de mayo en su lugar de trabajo una intimación por una deuda impaga de una compra realizada en Isidoro Calzados, un local situado en la capital tucumana. Ella aseguró que no había comprado nada allí y tras consultar con un abogado del Poder Judicial, este le indicó que se trataba de un documento sin valor jurídico y que era una estafa.

El 30 de mayo, como cualquier día, Montivero llegó a su trabajo y se encontró con un papel que le generó una gran preocupación. “Conocidos me contaron que en el Poder Judicial de San Luis existía un área que daba asesoramiento gratuito a quienes tuviesen dudas sobre algún tema legal. Fui una mañana y allí me dijeron que se trataba de una estafa. Me contaron que ese tipo de actas se reciben en mano y generalmente en el domicilio propio. Además son enviadas por el Correo Argentino y no por Oca, como fue en mi caso. El tamaño de la hoja también les llamó la atención”, explicó la mujer a El Diario de la República y dijo que los letrados le dijeron que el documento no tenía validez legal y que lo ignorara.

La quisieron estafar con una deuda inexistente.

Sobre Isidoro Calzados, en internet solo figura una fan page de Facebook que coincide con el rubro mencionado en el documento recibido por la víctima. La dirección del local está en San Miguel de Tucumán y Montivero aseguró que jamás viajó a esa provincia y que tampoco realizó ninguna compra por internet u otro medio.

El abogado Héctor Zabala (MP 1072) explicó al mencionado medio local qué es lo que pasa con las deudas que contrae cualquier persona para adquirir un bien o servicio. “Lo primero que hay que saber es que las deudas prescriben. Es decir que si durante un período de tiempo no fueron abonadas, ya no es posible cobrarlas por la vía judicial. Hay casos en los que determinadas empresas dan créditos personales, que cuando no los pueden cobrar deciden vender por un monto mínimo la base de datos de los morosos a estudios jurídicos, que luego intentan hacer efectivo el pago. El hecho es que ese cobro, ya sea porque se trata de una vieja deuda o porque no hay papeles que acrediten una relación de consumo, solo puede reclamarse con un acuerdo entre las partes sin que intervenga la Justicia”, detalló.

Llamativamente el 10 de junio un portal de noticias de Villa Dolores publicó una denuncia de iguales características que mostraba el documento firmado por el abogado Esteban Coll, el mismo que intima a Montivero.

En el papel solo figura un número de teléfono con prefijo de Buenos Aires al que la damnificada puntana intentó llamar y nunca le respondieron. “Recibir esa notificación en mi trabajo me angustió mucho. Trato de no deberle a nadie y es por eso que supe que esa no era mi deuda. Lo primero que pensé fue en mandar una carta documento al tal Coll pero eso tiene un costo de 500 pesos, que no tenía en ese momento”, recordó.

“La modalidad siempre es la misma. Los cobradores que trabajan con morosos se comunican por cualquier vía y les informan del monto que deben abonar antes que los embarguen. Lo primero que uno hace es reconocer la deuda, por lo que la mayoría de la gente se asusta y sale a pagar, lo que está bien porque la deuda existe aunque no puedan llevar el reclamo al ámbito de la Justicia”, contó Zabala y agregó que lo que no está bien son las amenazas que involucran acciones legales lo que resulta un método mentiroso que podría encuadrarse como una estafa.

Sobre el papel recibido por Montivero el letrado explicó: “Los casos que yo vi en mí estudio, no son cartas documento. Inclusive son entregadas al destinatario sin confirmación de recepción que sirve para posibles litigios en los que se da fe de quién envía y quién recibe”, contó Zabala.






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