La cadete puntana Casandra Fernández fue asesinada de un disparo en la cabeza por Walter Miranda durante un entrenamiento.


El martes 29 de mayo el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá firmó un decretó para jerarquizar a la Policía de la provincia y entre los beneficiados figuraron los nombres de Walter Miranda, quien fue condenado a 3 años y 9 meses de prisión en suspenso por la muerte de la cadete Casandra Fernández; y el de Alejandro “Niño Cobre” Moreno, detenido por narcotráfico y cumple prisión preventiva desde diciembre del año pasado. 

Sandra Pascual, la madre de Casandra Fernández, indignada ante dicha situación dialogó con El Chorrillero y manifestó: “La sensación mía es que el juicio fue un montaje, lo dije bien claro, una farsa, siempre lo supe, se merecía un Oscar cuando declaró (Miranda). El ascenso no me sorprende, como no me sorprendió el montaje que hicieron en el debate oral”, sentenció. 

Los dos policías puntanos están en la lista del decreto.

También confesó que hasta donde ella sabía, Miranda tenía dada la baja: “No hicieron Justicia para nada. Supuestamente le habían dado la baja, entones ¿por qué figura en esa nómina? Eso demuestra a claras luces que lo que yo dije es cierto, es una farsa”, remarcó y aseguró que muchas veces la señalan por “hablar desde el dolor”.

Pero desde qué lugar puede hablar una madre que perdió a su hija en un hecho extraño y con una Justicia que no cumplió lo que dictaminó. En ese sentido, repudió el ascenso.

“Desde que pasó lo que pasó se dio una seguidilla de injusticia, incluso me decepcionaron los abogados que contraté, uno tras otro. Sinceramente me siento muy estafada y no creo en la Justicia para nada, la misma está a favor de conocidos, amigos, creo que en este caso se dieron amiguismos”, expresó en declaraciones al programa “Dale que Va” de Radio Nacional.

Walter Miranda en el juicio.

La madre de Casandra aseguró que le encantaría poder hablar con Alberto Rodríguez Saá para que sea él quien le explique por qué favoreció a Miranda.

Pascual inundada de dolor aseguró que no puede comprender el motivo de los privilegios a un uniformado condenado por homicidio culposo.

Ni siquiera está preso, siempre estuvo libre, se decía que vivía vendiendo sándwich, pero siempre estuvo cobrando el sueldo de la Policía (…) esto me decepciona totalmente pero la sociedad lo está mirando y me dan la razón cuando digo que todo es un montaje”, exhortó.

Juicio a Walter Rubén Miranda por el homicidio de la cadete Casandra Fernández. Foto: El Diario de la República.

Sandra Pascual también confesó que al principio creía en la Justicia, pero finalmente los hechos la llevaron a entender que “no importa nada”. De este modo remarcó que “lo único que importa es jerarquizar a un delincuente a costa del dolor ajeno”.

Concluyendo afirmó que la Justicia le dio la espalda para “favorecer a un asesino que jugó como quiso con el arma” y  reiteró que “no debería haber sido beneficiado”.

“La gente así se termina sola, no necesitas mover un solo dedo, se terminan solos (…) ¿por qué no dejan de jodernos la vida? Espero que el gobernador recapacite y le quite el cargo de Policía”, concluyó enojada.

Cómo fue el hecho que terminó con la vida de Casandra Fernández

El hecho que conmocionó a toda la sociedad puntana sucedió el 14 de noviembre de 2012, en la cima del cerro ubicado a 2.152 metros sobre el nivel del mar, en las Sierras Centrales de San Luis, en la zona de El Suyuque.

La última maniobra de práctica era el simulacro de custodia a una “persona VIP”. El oficial principal Miranda, que había ido como instructor invitado, asumió el rol del agresor. Casandra hacía el papel de personaje a custodiar, rodeada por sus compañeros, que debían ejercitarse en las técnicas de protección. Subido a una piedra, para quedar a un nivel más alto que la formación de cadetes, el policía sacó su pistola calibre 9 milímetros y le apuntó a la estudiante en la cabeza. Se suponía que el arma no debía estar cargada. Pero lo estaba.

2012: los cadetes bajan del cerro, al día siguiente del entrenamiento fatal. Foto: El Diario de la República.

La joven fue socorrida primero por un paramédico que integraba el cuerpo de instructores y luego por otro que ascendió el cerro junto a una médica, a la madrugada.

El único helicóptero disponible en la provincia, el del Plan Nacional de Manejo del Fuego, recién pudo sobrevolar las sierras y depositarse sobre el Retana a las 6 de la mañana del jueves. A esa hora la chica fue trasladada a la ciudad de San Luis y llevada al hospital. Pese a su lucha por sobrevivir y al esfuerzo de los médicos por salvarla, murió 13 días después, el 27 de noviembre.






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