Pasó en San Juan. Los tres recibieron penas de entre 12 y 22 años de prisión. 


Ana Paula tenía 9 años cuando empezó a ser víctima de aberrantes abusos sexuales por parte de su papá y su hermano, con total conocimiento de su mamá, en su propia casa. Después de haber vivido un infierno durante 8 años, en 2017 la joven se animó a denunciar el caso y a ponerle fin a la pesadilla que vivía a manos de sus familiares. Y este martes en la Sala I de la Cámara Penal aquel pedido de Justicia se hizo escuchar: su padre recibió una condena de 22 años y su hermano de 20; mientras que su mamá, quien facilitaba su corrupción, fue sentenciada con una pena de 12 años.

Las condenas que otorgó la jueza sanjuanina Silvia Peña Sansó de Ruíz son las que había solicitado la fiscal Marcela Torres la semana pasada, cuando fue la etapa de alegatos. Pese a que los imputados se declararon inocentes y señalaron que la joven “mentía”, los testimonios, peritajes y entrevista en Cámara Gesell fueron pruebas suficientes para comprobar que lo denunciado era verdad.

Ana Paula, tras conocer las condenas a sus padres y hermano.

La víctima se enteró del veredicto en la puerta de Tribunales, donde fue contenida por el colectivo “Ni una menos” y la subdirectora de la Dirección de la Mujer, Victoria Benítez. “Ya está, fueron 22 años para tu papá, 20 para tu hermano y 12 para tu mamá, tal como queríamos. Siento mucho lo que te ha pasado y te pido que ahora aceptes la contención psicológica para seguir llevando esto con mucha fortaleza”, dijo la fiscal, mientras la niña lloraba.

La joven fue sometida sexualmente desde los 9 años, cuando su padre la empezó a manosear y luego a violar. Su hermano hizo lo mismo dos años después, dejándola embarazada con apenas 15 años. Según el relato de Ana Paula, su madre sabía lo que ocurría y nunca hizo nada. De hecho cuando quedó embarazada le dio pastillas para abortar, publicó San Juan 8.

“No pude tener mi primer beso, porque lo tuve con mi papá a los 9 años; no pude tener mi primera vez porque mi hermano me robó la virginidad a los 12. A las muñecas jugué un ratito porque tenía que trabajar; desde los 7 años trabajo. Si me dijeras que no teníamos plata, pero ellos ganaban bien. Tenían una asociación civil y estafaban a la gente”, expresó la adolescente que hoy, con 18 años, afrontó el juicio contra su familia.






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