La joven sanjuanina habló sobre la desaparición de Benjamín y cómo reaccionaron al enterarse que lo habían encontrado.


La familia de Benjamín Sánchez, el nene de 5 años que estuvo desaparecido durante 24 horas en un desierto de San Juan, está desbordada de felicidad. Tras un intenso operativo en el que participaron mil personas, entre fuerzas de la Policía y voluntarios, el pequeño apareció con vida a 21 kilómetros de donde se había perdido. Su hermana Victoria, quien no se despegó de la zona de El Salado, Albardón, donde lo vieron por última vez, narró los minutos previos a su ausencia y cómo vivieron aquel instante en el que les comunicaban que lo habían hallado.

“Llegamos a la tarde a juntarnos con una familia amiga. Yo iba a sentarme cuando un nene que estaba con nosotros vino a decirnos que Benja se había ido. Estaba cerquita. Él tenía un pan en la mano, miraba, se reía y seguía corriendo. Mamá lo llamaba para que no se alejara, pero él corría rápido”, relató la joven a TN.

El primero contacto de Benjamín fue con los enduristas,

Ahora, con la tranquilidad de tener a su hermanito cerca, Victoria expresó que aquella “travesura” de Benjamín los hizo recorrer kilómetro y medio hacia adentro del desierto. “Ahí lo escuchamos llorar. Todavía no estaba oscureciendo. Mamá salió corriendo. Ella lo vio, lo llamó, pero él siguió corriendo, encerrado en su llanto, hasta que lo perdimos”, señaló.

Desde el domingo en la tarde la familia estuvo acampando en el lugar a la espera de encontrar al chico, mientras agentes policiales, Gendarmería, bomberos, enduristas y baqueanos de la zona se sumaban a la búsqueda. Fueron 24 horas de incertidumbre. “Tuvimos demasiada suerte porque la noche del sábado en San Juan llovió e hizo muchísimo frío, pero la noche del domingo estuvo muy agradable. Se podía estar en manga corta como a las 3 de la mañana. Además, era luna llena y el campo no estaba tan oscuro”, describió la hermana del nene.

La primera imagen de Benjamín tras su aparición.

Afortunadamente la historia de Benjamín tuvo un final feliz. Dos lugareños lo hallaron debajo de un arbusto, deshidratado y con hambre, pero fuera de peligro. “Estamos en el campo que se había armado cuando gritaron desde el camión de comunicaciones que lo habían encontrado. Fue un griterío y llanto. Todos lloraban, todos gritaban”, dijo Victoria.






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