Pasó en San Juan. La mujer es mamá de Thalía Recabarren, una joven de 17 años que falleció a manos de su novio.


Las redes explotaron este jueves con la polémica detención de Anabella Recabarren, la mamá de Thalía, la joven que fue asesinada por su pareja en 2016. La mujer estaba pidiendo Justicia por su hija en una radio cuando le pidieron que asista a la comisaría por una causa y, sin imaginarlo, allí fue esposada y aprehendida. Según publicó Tiempo de San Juan, su arresto se dio en medio de un “teléfono descompuesto” entre la jueza Carolina Parra y su secretario, de apellido Nicolía.

Todo ocurrió en el departamento Angaco, donde vive hoy el confeso homicida Ángel Morales. Anabella asistió a una radio para alertar a los vecinos sobre la presencia del hombre que mató a su hija y esa misma mañana aprovechó para dirigirse a la seccional donde iba a ser notificada por presuntas “amenazas” a la familia del principal sospechoso del femicidio. Sorpresivamente quedó detenida.

Anabella fue asistida por funcionarios de Derechos Humanos y también por dirigentes de ‘Ni Una Menos’.

Lo grave del caso es que según el juez Ricardo Moine, que subroga el Segundo Juzgado Correccional, hubo un “error de comunicación” y la mujer nunca debió ser arrestada. Mientras que la jueza Parra desmintió que haya habido un “error de comunicación” y aseguró que no libró el acta de detención. Sobre la tarde del jueves ambos se comunicaron con la seccional policial y ordenaron la inmediata liberación de Recabarren.

“Yo no di ninguna orden de detención porque entendí el contexto en el que había pasado. Siempre dejé en claro que no iba a librar ninguna orden de detención y se lo informé a la Policía. Estuve con el secretario Nicolía. La directiva fue clara: no detener a Recabarren”, dijo Parra.

Anabella, tras la liberación.

La mamá de la joven asesinada pasó diez horas en la comisaría del departamento Albardón en medio de un cruce judicial. No estuvo en los calabozos de la dependencia de Angaco porque allí está detenido Morales, también por el delito de “amenazas”, ya que todavía no hay fecha de juicio por el brutal crimen de Thalía.

“Me hicieron quedar como una delincuente, me han esposado, me han marcado los dedos, me han sacado fotos, he dormido en el suelo como un perro, está muy bien lo que hace la Justicia ¿no?. Te matan a tu hija y tenes que aguantar semejantes estupideces”, expresó la mujer.






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