Más de 20 chicos salían a mendigar en uno de los accesos a San Juan. Una magistrada mandó a los chicos a la escuela.


Toda aquella persona que ingresaba a San Juan por la Ruta 20 se topaba con una postal muy dura. Una veintena de niños a la vera de la ruta mendigando alimentos, ropa y agua. La jueza de Paz de Caucete, Luciana Salvá, intervino y prohibió mediante un fallo judicial la mendicidad en los márgenes de la Ruta 20. La decisión se tomó luego de que se probara que familias del paraje San Expedito usaban niños de entre 3 y 17 años para que pidan. Incluso, los menores no iban a la escuela para mendigar y sus padres tenían pleno conocimiento de esto.

El fallo de Salvá citó a la Convención Internacional de los Derechos del Niño, que dice “el derecho del niño a que su interés superior sea una consideración primordial”. En otro de los fragmentos del fallo, la Jueza vuelve a lo establecido por la Convención e indica: “se considera que todos los niños deben estar protegidos de la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación; o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social”.

La jueza de Paz de Caucete obliga a los padres de los menores a hacer cesar inmediatamente esta forma de explotación y le da intervención al Ministerio de Desarrollo Humano para que realice los controles necesarios para la contención social y psicológica de los niños. Al mismo tiempo, advierte que “en caso de que se continúen con estas actividades lucrativas fraudulentas para suscitar piedad, se girarán oficios a la Anses y se les informará a los organismos nacionales y provinciales, para que lo adultos responsables de los menores no reciban ningún beneficio de ayuda económica”.

Según Salvá, los tutores de los 22 niños se comprometieron a dejar de enviar a sus hijos a la ruta para pedir. Ya todos fueron alertados sobre la decisión judicial.




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