Sergio Schiany, el padre de Priscila, la bebé de un año que falleció el pasado 1 de septiembre tras batallar durante 15 días en Terapia Intensiva del hospital Rawson luego de que cayera de una camioneta en marcha el pasado 16 de agosto, hizo llegar a Diario de Cuyo un sentido mensaje, con el objeto de que el mismo sea compartido con la comunidad sanjuanina.

El accidente se produjo cuando Sergio, el padre de la pequeña, pasó brevemente por su casa en su utilitario y al hacer marcha atrás para retirarse, no se percató de que la bebé estaba apoyada en la parte trasera del vehículo, cayendo al pavimento y sufriendo heridas que finalmente provocaron su deceso.

A continuación, la conmovedora carta:

MI HIJA NO ESTÁ MUERTA

"Creí que mi hija había muerto. Qué equivocado estaba. Nosotros estamos muertos...nosotros no sabemos nada de la vida...reprochamos si no nos gusta, nos ponemos mal si nos falta, luchamos por conseguir avanzar en un mundo lleno de materiales muertos... de actitudes muertas… que el divorcio... que las peleas... que la envidia.. que las enfermedades... todo habla de muerte...pero qué es la vida? Si no todo el que respira está vivo… si Dios nos promete vida eterna después de la muerte… entonces esto es la muerte y luego llega la vida... entonces mi hija empezó a vivir ahora... su cuerpito acostado fue tomando frío y sus ojitos se apagaron… pero me envuelven los recuerdos… sus sonrisas y los besitos en mi nariz... sus manitos en mi cara aquel día. Todo eso la hace eterna aunque ya no esté aquí... seguiré muerto aquí en la tierra hasta que un día llegue mi hora de partir a esa vida en la que se encuentra mi hija... mi hija no murió, solo empezó a vivir... en el cielo no hay muerte pero acá... acá si..."