Roberto es sanjuanino y lleva 13 años en prisión. Condenado a perpetua, habla de la reinserción a través del estudio.


Está condenado a prisión perpetua por asesinar a su pareja y madre de sus cuatro hijos en 2007, aun así sueña con recuperar la libertad y ayudar a otros internos del Servicio Penitenciario de Chimbas que quieran, al igual que él, cambiar su vida a través del estudio. El protagonista de esta historia es Roberto Carlos Villarruel, un cocinero de 50 años que acaba de recibirse de abogado.

Roberto está encerrado desde hace 13 años. Para reconstruir su vida, decidió dedicar gran parte de su tiempo a estudiar en la modalidad a distancia. “Estar acá no es fácil y tampoco es para cualquiera. Uno viene con su vida normal y de un día para el otro encontrarse acá adentro no es fácil. No hay un día que no piense en lo que hice, pero tomé la decisión de estudiar para ocupar la cabeza en algo”, contó en una entrevista al diario Tiempo de San Juan.

La carrera de abogacía le costó seis años y medio de estudio en la universidad privada Siglo XXI, porque la Universidad Nacional de San Juan y la Universidad Católica de Cuyo no tienen un convenio que permita que las personas privadas de su libertad puedan estudiar. “Cuando entré al Penal ni siquiera había terminado el secundario. Así que una vez que me lo terminé decidí seguir estudiando para convertirme en un profesional”, señaló.

Villaroel se desempeñaba como gastronómico y tenía un puesto de comidas rápidas antes de ser condenado.

El hombre está condenado por asesinar de un tiro en el pecho a su esposa, Silvana Gómez. Todo ocurrió el 29 de marzo de 2007. El detenido trabajaba como cocinero en un puesto de comida de un hipermercado y diariamente llegaba tarde a su casa. Aquella noche apareció en su vivienda a las cinco de la mañana y, en medio de una discusión con su esposa, le pegó un tiro en el pecho delante de sus cuatro hijos.

Si bien carga con la pena más dura del Código Penal, Villarruel contó que todavía tiene esperanza de poder recuperar la libertad y poder ayudar a otros internos. “Tengo que iniciar un trámite para ver si el año que viene empiezo con salidas transitorias. Si bien estudié para trabajar y vivir de esto, quiero ayudar con todo lo que pueda a los internos del Penal. Acá se necesita mucho y me gustaría poder colaborar, yo sé lo que es estar acá y las necesidades que tenemos”, cerró.




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