Fue en San Juan. El religioso está acusado de violar y corromper a dos nenas, y manosear a un varón.


Amistoso y un activo militante de la religión mormona. Así fue como un hombre de 40 años engañó a una desbordada madre para meterse en su casa y abusar sexualmente de tres de sus cinco hijos. El sujeto era amigo de la mujer y cuidaba a los pequeños cuando se iba a trabajar como empleada doméstica, de 7 a 16. Era tanta la empatía que aceptó ir al Registro Civil a reconocerlos como hijos suyos. Sin embargo, aquel querido y adorable “padre” tenía propósitos oscuros.

El aberrante caso ocurrió en 2015 en el departamento Rawson, San Juan, pero recién salió a la luz en marzo pasado cuando detuvieron al sujeto que estaba prófugo desde hacía cuatro años. Según publicó Diario de Cuyo, el hombre está procesado con prisión preventiva por violar y corromper a dos nenas de 10 y 5 años y manosear a su hermanito varón, de solo 6 años, cuando estuvieron a su cargo.

El juez Martín Heredia Zaldo procesó y mandó al Penal al religioso.

La historia es estremecedora. El mormón convivía con los menores, llevaba a los tres más chicos (los mayores eran jóvenes) a la escuela y aparentaba ser un ejemplo a la hora de inculcar valores y principios para la formación de esos niños, tanto que hasta les leía pasajes de la Biblia cada noche. Todos los querían y respetaban como un padre.

Sin embargo con el correr de los meses aquellas lecturas de la Biblia comenzaron a concretarse en la cama y amparado por sábanas o mantas, empezó a manosear a los nenes. No faltaron tampoco los juegos sexuales, como el del doctor. Y cuando ya pudo dominar la situación empezaron los ultrajes más graves, principalmente contra la mayor, quien soportaba todo con la esperanza de que no trasladara su perversión a sus hermanos.

Según la investigación, los terribles hechos sucedieron entre agosto de 2014 y abril de 2015. Todo terminó cuando una de las niñas no aguantó la situación y confesó los abusos a su hermano mayor, este a su madre y lo denunciaron. Entonces la mujer entendió cabalmente por qué aquella vez su amigo le había dicho que “con los grandes no se podía comunicar, que él solo se comunicaba con los chicos“.

El hombre negó todo y huyó hacia Buenos Aires, donde fue capturado recién el 8 de marzo pasado cuando, curiosamente, fue a poner una denuncia en la Policía Federal.






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