La Puna argentina es uno de los rincones más impresionantes pero desconocidas de nuestro país. Lo que muchos pueden no conocer, es que hace alrededor de un siglo atrás el ilustre naturalista, médico y escritor argentino Eduardo Ladislao Holmberg quiso introducir al yak en este ecosistema.

El libro “La Puna Argentina: Ensayos geológicos, históricos y geográficos de una región singular” publicado en el 2008 por el geólogo salteño Ricardo N. Alonso es una guía completa, documentada y accesible para conocer la región. Complementada con curiosidades pintorescas, una de las historias más interesantes que cuenta incluyen este proyecto de Eduardo Homlberg, descendiente del barón Holmberg, reconocido militar austríaco que participó de la campaña del Ejército del Norte bajo Belgrano, luego de llegar a la Argentina junto a San Martín.

El objetivo era desarrollar la zona y mejorar la calidad de vida al introducir esta especie que está adaptada a situaciones climáticas extremas.grupo locos por la puna

Holmberg era un gran conocedor de la Puna, la cual recientemente se había incorporado a la Argentina con la modificación del artículo 1º del tratado Quirno Costa-Vaca Guzmán en 1891. El ilustre profesional propuso diversas ideas y proyectos para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la zona desarrollando a su vez la región.

Entre ellas, se incluía la posibilidad de la introducción del yak, un gran bóvido característico del Tíbet y Asia central pariente de la vaca, el cual está acostumbrado a vivir en ambientes exigentes, fríos extremos y grandes alturas. Se trata de un animal domesticado por los pueblos de esas regiones, por todas las utilidades que tiene incluyendo alimento como carne y leche, así como también por el uso de sus pieles, lanas y como medio de transporte, siendo que puede cargar más de 150 kg de peso.

El objetivo era desarrollar la zona y mejorar la calidad de vida al introducir esta especie que está adaptada a situaciones climáticas extremas.grupo locos por la puna

El objetivo era reemplazar con ventaja a los otros animales domésticos de la Puna, puesto que el yak proporciona más alimento y una mayor capacidad de carga: las llamas pueden transportar entre 30 y 50 kg, mientras que el burro solo llega a 100 kg. Este proyecto, para bien o para mal, no llegó a las autoridades políticas de aquella época, las cuales no tenían a la Puna como una prioridad de desarrollo.