Una madre y su hijo vivieron un calvario en el nosocomio a causa de la falta de atención y un error de diagnóstico.


Una madre salteña mostró su indignación luego de que por un error de diagnóstico y la falta de los exámenes físicos necesarios de urgencia, casi extirpan un testículo a su hijo.

En la tarde del domingo que pasó, Belén acudió junto a su hijo de 12 años al hospital Materno Infantil a causa del fuerte dolor abdominal que sufría el niño. En enfermería le tomaron la temperatura y la presión, y destacaron que no tenía fiebre, por lo que se le otorgó un código verde, es decir que no presentaba un cuadro grave, por lo que se les dijo que tendrían dos horas de espera hasta ser atendidos por un médico, según el testimonio de la mujer.

A raíz de la espera, Belén decidió volver a su casa con su hijo, pero a las pocas horas notó que el dolor del niño incrementaba, por lo que regresó al hospital, donde comenzó una larga espera de tres horas. Al ver que su hijo lloraba de dolor, demandó ser atendida y las enfermeras le explicaron que su cuadro era leve, por lo que tendría que esperar.

“Se basaron en decir que era leve por solo tomarle la temperatura y la presión”, dijo la mujer a El Tribuno.

Ante la insistencia de Belén, se acercó una médica que le explicó que la razón de la espera era por la falta de personal y que lo de su hijo no era grave, por tanto debía continuar esperando. 

Después de tres horas, finalmente fue atendida por un médico quien al revisar al niño le diagnosticó una torsión testicular. “Nos preguntó desde qué hora le dolía, le dijimos que desde el mediodía y nos dijo que ya era tarde y que volviéramos mañana para la extirpación, y que le hiciera una ecografía urgente,” manifestó la madre del chico. Al intentar realizarle una ecografía también asegura haber recibido una negativa.

“Primero decían que no había ecografista, luego dijeron que si, pero que por protocolo no podía hacérsela porque eran pasada las 23 de la noche y no era urgente. El médico me dijo que ya era tarde y que no se podía hacer nada, que la responsabilidad era de la enfermera”, dijo indignada.

Recién al día siguiente pudo realizársele la ecografía al chico, y la prueba médica constató que no hacía falta extirparle el testículo. Sin embargo, Belén denunció a una de las doctoras “por la mala atención, la falta de respeto, haberse negado a atenderlo y decir que no hacía falta un ecógrafo porque ya era tarde”.

Ante la denuncia, la médica Susana Balcarce, directora de Pediatría del hospital Materno Infantil explicó que la espera de debió al diagnóstico inicial de un cuadro leve, razón por la que se postergó la atención médica, y negó que sufrieran una falta de personal.

“Los papás, por su aflicción y su estado de angustia, pueden mal interpretar y reaccionar mal ante la espera”, manifestó la funcionaria.






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