Por un lado, los pañuelos naranjas que piden "sacar" la capilla, y por el otro, estudiantes que defienden el templo.


Esta tarde, un grupo de estudiantes de la UNSa se manifestó frente a la capilla de la universidad para pedir por la separación de la Iglesia del Estado.

Los jóvenes aclararon que no pretenden pedir por la demolición del edificio, sino dirigir su uso a otro tipo de actividades inclusivas que no tengan que ver con la religión.

“La idea no es sacar el edificio, sino la incidencia de la Iglesia Católica en la universidad, que se expresa con la capilla, y reutilizar el espacio para otras cosas”, manifestó la vocera del grupo, Josefina Ciotta.

La joven acusó a sectores católicos y a los medios de tergiversar la información ya que la idea es “transformar” el espacio. “Podría ser un cine dentro de la universidad, un espacio cultural, un espacio de género; un espacio para ‘toda’ la comunidad universitaria,” recalcó en diálogo con Informate Salta.

Pañuelos Naranjas a metros de la capilla de la UNSa (La Gaceta Salta)

“Estoy de acuerdo con la libertad de culto, pero la religión es algo que se practica en el ámbito personal, y la capilla se encuentra dentro del predio como símbolo de la incidencia de la Iglesia en la universidad,” señaló.

También criticó el rol de la Iglesia frente a la ley de interrupción voluntaria del embarazo, la educación sexual integral con perspectiva de género, y el abuso sexual dentro de la misma institución.

Por otro lado, un grupo de estudiantes y creyentes se posicionó al pié de la capilla, para defenderla ante posibles ataques y en manifestación de rechazo ante el pedido de los pañuelos naranjas.

En este sentido, Viviana Sánchez, docente de la universidad, aportó su postura frente al pedido de “transformar” la capilla universitaria.

Vista de la histórica capilla. (Web)

“Piden por la diversidad, entonces deberían apoyar la diversidad,” dijo. La docente es partidaria de que la capilla continúe cumpliendo su histórico rol pastoral, donde interviene en las actividades litúrgicas de la ciudad. En ese sentido, contó que es un espacio donde se acoge a grupos juveniles y se realizan tareas con los chicos.

Para ella, el pedido de los estudiantes atenta contra la libertad de culto. “Atenta contra la piedra fundamenta del estatuto de la universidad, que es el respeto y la libertad de pensamiento,” manifestó.

“¿Cuál puede ser el problema con que la capilla, que surge como una respuesta a la comunidad, continúe siéndolo? ¿Por qué vamos a dejar de dar respuestas a la comunidad por un grupo de 15 personas?” se pregunta.

“Escuché a gente decir que la capilla fue hecha en la época del proceso, si es por ese tema, vamos a tener que demoler toda la universidad,” expresó mostrando un libro donde figuran todas las obras que se realzaron durante la dictadura.

Con respecto a la educación sexual integral en la universidad, la docente expresó que cada facultad tiene su propia competencia, y que es algo que no compete a la universidad.

“Yo no estoy en contra a la educación sexual, pero creo que la ideología de género puede minar la sociedad,” concluyó.





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