Juan Carlos García respondió al comunicado difundido ayer por la institución salteña. La Iglesia se ha encargado, a través del secreto pontificio, de silenciarme, aseguró.


La Iglesia Católica salteña volvió a estar en el ojo de la tormenta luego de que el ex monaguillo, Juan Carlos García, hiciera pública su denuncia por abusa sexual en contra del cura párroco de Rosario de la Frontera, Emilio Lamas.

El hombre contó que el hecho fue hace 27 años cuando el tenía 16 y servía como monaguillo en la parroquia de su pueblo. Dijo, además, que presentó su denuncia recién en 2017 y que el Arzobispado de Salta conformó un Tribunal Eclesiástico para tratar el tema, que quedó en silencio.

Días atrás García dio a conocer los audios de su declaración frente a la Iglesia, donde cuenta detalles de los abusos. Luego, el Arzobispado emitió un comunicado donde asume la existencia de la denuncia. El denunciante le respondió.

El comunicado completo de la Iglesia junto a las respuestas de García punto por punto

1. El primero de julio de 2016 se presentaron dos denuncias sobre supuestos abusos cometidos por el presbítero Emilio Raimundo Lamas.”

Responde J. C. García: La primera denuncia la realicé con mi madre quien fue a averiguar lo sucedido con Emilio Lamas. Acto seguido, solicité ayuda a las hermanas clarisas franciscanas, Hna. Eva actual Madre Provincial de las Clarisas Franciscanas, Hna. Clelia y Hna. Celestina, a algunos de los encargados de apostolados y miembros de la Iglesia. Al parecer los comentarios llegaron al Arzobispado de la Provincia, por lo cual el arzobispo de ese momento, Julio Moisés Blanchoud, acude a la parroquia y cita a mi madre a una reunión secreta, donde ella confirma el abuso cometido a mi persona. El resultado de esa reunión fue mi madre saliendo y sollozando, diciendo: “Con los curas no nos metamos”.

2. “El Sr. Arzobispo mediante decreto de 27 de julio del mismo año ordena la investigación previa que ha de realizarse a tenor del c. 1717 y de las líneas guías emanadas por la Conferencia episcopal Argentina.”

Responde J. C. García: Lo segundo que sucedió fue la actitud de encubrimiento del vicario Jesús Quintana, actual prebístero de la parroquia “Dios Espíritu Santo” del B° Autódromo, quien en ese momento me echó de la Iglesia ante mi denuncia.

3. “En el marco de esta investigación surge la comisión de un presunto delito contra el sr. Juan Carlos García. Se lo cita para que exponga lo ocurrido, cosa que hace el 26 de septiembre de 2016.”

Responde J. C. García: Años después, el arzobispo Blanchoud le da un título emérito de Monseñor a Emilio Lamas, haciendo caso omiso a mi denuncia y a modo de premio.

4. “Todo proceso que trate temas de abuso de menores está reservado a la congregación para la Doctrina de la Fe. Para salvaguardar la buena fama de todos, se exige a los intervinientes guardar el secreto pontificio. Todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, y no todos los denunciantes desean hacer pública su situación traumática.”

Responde J. C. García: Las denuncias siempre estuvieron sin embargo nunca trascendieron ni se formalizaron por todo lo antes expuesto. La Iglesia se ha encargado, a través del secreto pontificio, de silenciarme. Al contrario de las declaraciones del arzobispado, nunca me alentaron a realizar dichas denuncias.

5. “Sin embargo lo anterior, a todos los denunciantes se les recordó la posibilidad de acudir al foro civil si era su deseo. Además se le ofreció a todos la asistencia psicológica.”

Responde J. C. García: 24 años más tarde me citan a declarar, a raíz de denuncias de María Rosa Tanús al tribunal del Arzobispado donde se inicia el juicio pontificio.

6. “En enero de 2017 se envía todas las actas a la Congregación para la Doctrina de la Fe y el sr. Arzobispo suspende el ejercicio público del ministerio al p. Lamas como medida cautelar.”

Responde J. C. García: El último contacto que tuve con la Iglesia, fue la visita de Alejandro Pezet, actual cura párroco de la Iglesia Santa Rita en Rosario de Lerma, como informante del tribunal eclesiástico, quien me confirmó que Emilio Lamas admitió el abuso sexual a mi persona y pidió la dimisión del sacerdocio. Sin embargo le dieron la posibilidad de seguir en su cargo hasta concluir su misión, aduciendo que de enterarse la población de Villamonte, Bolivia, “sufriría un golpe”. En todo caso, el golpe a la comunidad es el abuso y el encubrimiento de la Iglesia. Pero la Iglesia no admite en su comunicado la confesión de Lamas cuando dice que son “supuestos abusos”.

7. “El 27 de junio de 2017 la Congregación ordena la realización de un juicio eclesiástico penal contra el p. Lamas.”

Responde J. C. García: Como si fuera poco en su visita, Alejandro Pezet, me plantea un “resarcimiento o reparación” económica para que esto no trascienda, resguardando la “buena fama” de ambos. La Iglesia se contradice cuando expresa que me alientan a denunciarlo públicamente mientras me hacen jurar guardar el secreto.

8. “Dicho juicio comienza el 25 de junio de 2017.”

Responde J. C. García: El comunicado del Arzobispado vuelve a encubrir los casos de abuso en su apartado N° 5 “…a todos los denunciantes se les recordó…”. La Iglesia reconoce que hay más abusos.

9. “El 16 de Septiembre del presente año finaliza el proceso. Está lista la firma de la sentencia.”

Responde J. C. García: Concluyo este comunicado mostrando la impunidad con la cuenta la Iglesia ante estos casos de pedofilia, tramando una red de encubrimientos. Exijo justicia y llegar a la verdad para que ningún niño o niña padezca este sistema de ocultamiento. Que la justicia civil salteña llegue a fondo con mi caso y los otros que puedan surgir.




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