Una mujer denunció a profesionales del hospital púbico de la localidad salteña de Rosario de la Frontera.


Dos médicos de Rosario de la Frontera deberán abstenerse de realizar prácticas obstétricas que afecten la salud de la mujer y su bebé luego de que una paciente los denunciara por violencia.

Lo ordenó el juez juez de Violencia Familiar y de Género de Metán, Carmelo Eduardo Paz, quién además solicitó capacitación sobre violencia obstétrica y parto humanizado para que el personal y los médicos del Hospital “Melchora F. de Cornejo” de Rosario de la Frontera.

Semanas atrás, una mujer denunció que fue víctima de violencia obstétrica en dicho hospital. Contó que, por pedido del médico, fue al nosocomio a atenderse porque su embarazo había llegado a término. Ese día le suspendieron la medicación para la presión, también la ingesta de alimentos. Quedó internada.

Al día siguiente, la derivaron al quirófano pero cuando le estaban por colocar la peridural le avisaron que su médico no podía ir, y la llevaron de nuevo a la habitación. Relató que nadie pasó a controlar su estado.

Como comenzó a sentirse dolorida, se automedicó y luego una enfermera le avisó que el profesional le había dado de alta. Ella se puso nerviosa y pidió hablar por teléfono con él. Finalmente le informaron que nole habían realizado la cesárea porque en el hospital no había no tenían aguja para sutura.

Seis días después viajó a Salta y tuvo a su hija en el Hospital Materno Infantil. Luego denunció su padecimiento en Rosario de la Frontera.

La ley 25929 establece que toda mujer en relación con el embarazo, trabajo de parto y posparto tiene derecho a ser tratada con respeto, a ser informada sobre las intervenciones médicas que pudieran tener lugar, entre otros.

Por ello, conforme a la legislación vigente y a la denuncia, la conducta, acción u omisión realizada por el personal de salud encuadra en la modalidad de violencia obstétrica.





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