El gobernador de Salta y candidato a vicepresidente de Lavagna habló en exclusiva con Vía País tras el estallido de Alternativa Federal.


Diluida Alternativa Federal (AF), donde era uno de sus precandidatos, Juan Manuel Urtubey terminó por ir de vice de Roberto Lavagna en el frente Consenso Federal. En entrevista con este diario, el gobernador salteño explicó las razones de ese acuerdo y valoró en su constitución el aporte de Juan Schiaretti, aunque dijo que no espera un apoyo explícito del gobernador cordobés.

– ¿Por qué con Lavagna en Consenso Federal?

Construimos Alternativa Federal para generar un espacio que le diera expresión a un importante porcentaje de argentinos que quiere algo diferente a este gobierno y a la vuelta del gobierno anterior. En el camino, Lavagna construyó Consenso 19. Si no confluíamos en un espacio común, lo nuestro pasaba a ser testimonial; cada uno por su lado no íbamos a lograr la potencia electoral que nos permita ser una opción real.

– Pero usted planteaba resolver por Paso la fórmula, en tanto Lavagna por consenso.

Sí, pero en este partido no jugamos solos. El Gobierno y el kirchnerismo decidieron acelerar los procesos pretendiendo jugar a una fuerte polarización. Una cosa es dirimir en Paso un candidato a presidente, y otra cuando los únicos que quedamos fuimos Lavagna y yo, que teníamos un nivel de acuerdo mucho más grande que con los otros. Perder competitividad sólo por cuestiones de cartel es una irresponsabilidad política.​

Urtubey y Lavagna en Las Costas, Salta.

– ¿Macri le ofreció ser su vice?

Así es. Pero yo fui claro desde el primer día: una cosa es la responsabilidad institucional y otra ser parte de Cambiemos. No fui ni seré parte porque tengo una mirada diferente del país. Creo que la Argentina sale con crecimiento y desarrollo, no con la lógica del ajuste. Con la oferta que me hizo, el Presidente buscaba ampliar la base de Cambiemos, una cuestión político-electoral. Pero yo creo que Argentina tiene que tener oficialismo y oposición; no se resuelve acumulando dirigentes sino acordando políticas públicas.​

– Antes de que el miércoles se oficializaran los frentes electorales, Schiaretti dijo que respaldaría su candidatura, como único candidato de AF.

Yo tengo un enorme afecto y un gran respeto político por Juan Schiaretti. Valoro su coherencia. Desde el primer momento planteó, igual que yo, un camino que no era ni Macri ni Cristina. En una Argentina donde es habitual que los dirigentes cambien de posición, encontrar a Schiaretti me da un enorme optimismo porque permite pensar que hay una posibilidad de un país mejor.

– ¿Después del miércoles, habló con Schiaretti?

Sí, y seguimos hablando. Él tomó una decisión clara de privilegiar la conducción y consolidación de su proyecto político en Córdoba, y me parece que es totalmente legítimo. Y colaborar en lo que es encontrar un camino alternativo. Todo el tránsito del camino que hicimos este tiempo termina epilogando en que hay una fórmula que sale de la polarización. Y eso es lo valioso de su aporte.​

– ¿Espera un respaldo explícito de Schiaretti a la fórmula de Consenso Federal?

A veces exigimos a la dirigencia que haga cosas que no tiene que hacer. Una vez que hay candidatos necesitamos que sea la gente la que resuelva. Yo siento una enorme sintonía y solidaridad de Schiaretti. Pero pretender que los apoyos tienen que venir de la dirigencia y no de la gente es entrar en el juego del kirchnerismo y de Cambiemos. Nosotros tomamos la decisión política de no dedicarnos a acumular dirigentes y posiciones de poder sino a trabajar de manera consistente en la construcción de un proyecto sustentable.​

– ¿La fórmula Lavagna-Urtubey le resta votos a Cambiemos?

En la lógica de quienes creen que sólo existen Macri y Cristina, cabe evaluar a quién le quitamos votos. Pero nuestra lógica es que el espacio más grande es el que no quiere ni a uno ni a otra. Hay un sector de la dirigencia y de los analistas políticos que pretende invisibilizar que la mayoría de los argentinos están hartos, podridos de Macri y de Cristina. Pero nosotros creemos que hay un sector que seguirá siendo kirchnerista y otro macrista, con casi la mitad de los argentinos hartos de los dos y que quieren salir de esa grieta.​

– Dada la polarización, ¿qué expectativas tiene para la primera vuelta?

En el mejor de los casos, la polarización alcanza 55% del electorado. Y eso no es polarización. Por eso creo que vamos a unas Paso con final abierto, en las que tengo la convicción de que Consenso Federal va a llegar a segunda vuelta; no sé contra quienes competiremos.​

– ¿Su pronóstico?

Será muy parejo entre las tres fuerzas. También en octubre.​






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