Lo que consideraban una peculiaridad simpática de su pequeño terminó siendo el anuncio de una terrible enfermedad.


El pequeño Jack Lacey empezó a sonreír de costado, sus papás, Wesley y Rebecca, pensaron que estaba imitando a alguien pero, después de algunos comportamientos extraños, decidieron llevarlo al hospital para que lo examinaran. Fue allí cuando les confirmaron que su hijo de tres años tenía un tumor cerebral terminal.

El diagnóstico específico decía que Jack tenía un Glioma Pontino Intrínseco Difuso (GPID). Se trata de un tipo de cáncer que se presenta en el tronco encefálico, la parte del cerebro justo por encima de la parte posterior del cuello y conectado con la columna. Estos tumores se llaman gliomas porque crecen a partir de células gliales, un tipo de células de soporte del cerebro.

“El mes pasado comenzó a sonreír con un lado de su cara, pero lo atribuimos a ver a alguien sonriendo así y copiando”, contó el papá de Jack al diario Mirror.

Wesley Lacey junto a su hijo Jack

“No lo notamos porque fue muy gradual, solo pensamos que era un poco divertido, que era su nueva sonrisa. Los síntomas aparecieron en las últimas cuatro semanas, sin embargo, nos dijeron que el tumor ha estado creciendo durante muchos meses sin síntomas“, detalló.

Los médicos del hospital de niños de Sheffield, en Inglaterra, le hicieron a Jack una tomografía computarizada y allí detectaron que tenía un tumor agresivo terminal.

Wesley Lacey y Rebecca Oldham junto a sus dos hijos

Desde entonces, se le practicó una biopsia y se está usando un dispositivo para tratar el tumor. Pero los médicos le dieron entre seis y 12 meses de vida.

“Estamos rotos”, admitió Wesley y contó que su hijo “siempre fue un niño amoroso, pero ahora ha habido momentos en los que está absolutamente loco, con gritos por las drogas que le han administrado”.

Finalmente, sostuvo: “Nuestro niño merece pasar todos los días que pueda, disfrutando del tiempo que le queda”.





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