La nueva ficción de Pol-ka dejó en evidencia el accionar de una red de trata que operaba en Buenos Aires en los años ´30, inspirados en un caso verídico.


Uno de los personajes principales de Argentina, tierra de amor y venganza (ATAV) es Raquel, “la Polaca”, una joven inmigrante que fue entregada por su madre “para casarse con un hombre rico en la Argentina” y sacar a su familia de la pobreza. Pero todo era una farsa, en realidad, llegó al país y fue obligada a prostituírse.

Esta trágica historia sucedió de verdad (aunque no fue idéntica) y está inspirada en la vida de la mujer que pasó a la historia como impulsora de la ley de “cierre de prostíbulos” de 1936 y la lucha contra los proxenetas.

Su verdadero nombre era Ruchla Laja Liberman, nacida el 10 de julio de 1900 en Berdichev, actual Ucrania. Migró a Polonia cuando era adolescente y a los 24 años llegó a Buenos Aires, como tantas otras judías. Por lo difícil de su nombre, aquí comenzaron a llamarla Raquel.

La China Suárez interpreta a La Polaca en Argentina, tierra de amor y venganza (Web)

El último capítulo de ATAV muestra el primer encuentro sexual de Raquel. El personaje de la China Suárez está esperando a Aldo Moretti (Gonzalo Heredia) un vendedor que conoció en el barco que la trajo al país y que le prometió que la sacaría de allí esa noche. Sin embargo, el hombre tuvo un imprevisto y no se presentó. Como consecuencia, otro hombre pidió por Raquel y, cuando intentó tener sexo con ella, la mujer le partió una vasija en la cabeza.

Luego, como “la Polaca” se había portado mal con un cliente, tuvo que pagar las consecuencias con un castigo ejemplar para las otras esclavas sexuales.

La nueva ficción de Pol-ka muestra que el personaje de la China Suárez llega a Buenos Aires y la ingresan a un prostíbulo de la Zwi Migdal, la red de trata que funcionaba como una mutual de socorros mutuos en avenida Córdoba 3280.

El investigador de la Biblioteca Nacional, José Luis Scarsi, habló con Clarín y reveló más detalles de este lugar y su vínculo con este personaje que forma parte de la historia argentina.

“Desde los histórico tengo mis objeciones. Pero desde la ficción, ninguna. Es ‘basado en hechos reales’. No me parece mal que los autores (de la novela) se queden con lo versión romántica de la vida de Raquel. Que no es inventada, es la que ella declaró ante la Justicia, quizás para proteger a sus hijos. Me parecería mal si se la menospreciara. Porque a fin de cuentas, si bien ella no vivió el calvario de llegar engañada y quedar atrapada en un prostíbulo, su historia representa la de otras chicas que sí fueron traídas de esa manera y esclavizadas sexualmente“, dice Scarsi quien considera que Raquel no habría sido forzada a prostituírse.

La China Suárez interpreta a La Polaca en Argentina, tierra de amor y venganza (Web)

“En sus países pagar por sexo costaba lo mismo que medio kilo de papas. En cambio, desde acá, podían enviar dinero y joyas a sus familias. Pero Raquel no era prostituta en Europa, eso se quiso decir de ella”, reveló el investigador.

Las denuncias y declaraciones de Raquel se publicaban en el diario judicial La Gaceta del Foro y, gracias a eso, se pudo conocer su historia. “Raquel declaró que vino engañada y que fue obligada a prostituirse. Mintió. Sí había proxenetas que viajaban de Argentina a Europa buscando chicas, también había ‘agentes’ allá que las reclutaban. Pero ella llegó en 1924 con sus dos hijos para encontrarse con su esposo, Yaacob Ferber, que había inmigrado un año antes“, explicó Scarsi.

La Polaca tenía una cuñada llamada Elke, hermana de Yaacob, que era la madama de un burdel en Tapalqué, a unos 230 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Yaacov vivía con ella. “No se sabe si Raquel sabía de esto antes de llegar al país o si creía que iba a trabajar ayudando a su marido, que era sastre (aunque nunca consiguió trabajo y vivía de su hermana). No hay referencia al prostíbulo de Tapalqué en las cartas. Myrtha Schalom (la escritora que obtuvo las cartas de parte de los nietos de Liberman) no obtiene esta información tampoco de sus charlas con la familia”, dice Scarsi.

Pero, poco después de su llegada,  Yaacob muere y “la Polaca” tiene que hacerse cargo de sus hijos. “Entonces, la cuñada de Raquel contacta a la Sociedad de Socorros Mutuos Varsovia (que en 1929, por una queja del ministro de Polonia Ladislao Mazurckicz, pasó a llamarse Zwi Migdal, o “gran fuerza” en idish) para sepultar a su hermano en el cementerio de Avellaneda y conseguir atención médica y medicamentos para su esposo en Buenos Aires”, ese fue el primer vínculo de Raquel con esta supuesta mutual.

Según el investigador, Elke pasó a ser una prostituta más en un burdel de la calle Sarandí y Raquel en otra sede de esta red en Once. “A diferencia de otras chicas Raquel habría acordado que ella se quedaría con el 50% del dinero recibido“, cuenta Scarsi.

Lejos de si sabía o no sabía su destino, la Polaca fue clave para desbaratar a esta red de trata de mujeres. “La red se cae por la exposición mediática en medio del creciente antisemitismo de la Década Infame que velaba por mostrar a los judíos como los encargados de la prostitución en el país, cuando sólo representaban una parte menor frente a los franceses. Fue por lo que hoy diríamos ‘condena pública’, no por la actuación judicial”, revela el experto.

De los 400 implicados en el negocio, la mayoría escapó gracias a complicidad de policías corruptos, 108 fueron procesados y solo dos condenados, uno de ellos porque estafó a Raquel con 60 mil pesos.

Raquel muere a los 35 años como consecuencia de un cáncer de garganta. Desde 2015 en el cementerio de Avellaneda, donde descansan sus restos, hay una placa que reza: “Tu denuncia a la Justicia derrotó a la Zwi Migdal. Tu lucha continúa“.





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