Los días de calor nos invitan a hacer planes al aire libre pero también a protegernos de dos amenazas: las graves consecuencias que puede provocar la exposición prolongada al sol y las picaduras de los mosquitos que pueden transmitir enfermedades. Esto convierte al protector solar y al repelente en dos aliados indispensables. Pero, ¿cuál se coloca primero?

Para garantizarse la efectividad del protector solar debe colocarse dos horas antes de la exposición al sol, e ir renovando la aplicación después de cada baño o de transpirar intensamente.

Por este motivo, lo que primero debe aplicarse el protector solar y, 30 minutos después, el repelente, ya que combinados aumentan el nivel de toxicidad, según advierte la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

Sobre el protector solar:

Según la SAP a partir de los 6 meses de edad se aprueba el uso de protectores solares. Sin embargo, se recomienda no exponer de manera directa al sol a los menores de 1 año de edad.

Los especialistas recomiendan el uso de cremas de protección solar con un factor de protección mínimo de 15, de amplio espectro (contra UVA y UVB). Pero advierten que este producto "es una medida de protección, pero no es suficiente". Por lo que es necesario tomar otras medidas de protección como evitar el sol del mediodía, elegir estar a la sombra, usar gorros y remeras.

El protector solar debe renovarse cada dos horas y luego de meterse al agua o en caso de transpiración abundante.

¿Cómo colocar el protector?

Aplicar una capa generosa al exponerse sol sin olvidar ninguna parte del cuerpo incluyendo el cuello, orejas y la planta de los pies. Renovarlo frecuentemente cada 2 horas y luego de meterse al agua o en caso de transpiración abundante.

Sobre el repelente:

A la hora de elegir un repelente para usar en niños, la SAP sugiere preferentemente los que contienen DEET (N,N-Diethyl-m-toluamida); los cuales deberán aplicarse con la frecuencia especificada en la etiqueta del producto, también estipulado en las advertencias según el nivel de concentración del principio activo de cada repelente.

Desde 2016, frente a la epidemia de dengue, la SAP modificó sus recomendaciones acerca del uso de repelentes en bebés y aconseja su uso a partir de los 2 meses de vida, siempre que la concentración de DEET no sea superior al 30%. Para tranquilidad de los usuarios, las marcas más comunes en versión verde y naranja no superan el 25%.

En esta línea, los especialistas no recomiendan usar las pulseras repelentes y los botones ultrasónicos. Sí se pueden usar los dispositivos con pastillas o líquidos antimosquitos en el hogar.

La SAP recomienda acompañar el uso de repelente con otras medidas para prevenir picaduras como el uso de prendas frescas, de colores claros, mangas y pantalones largos.

Para proteger a los bebés, colocar tul sobre las cunas y cochecitos, usar mosquiteros en puertas y ventanas.

En cuanto a las medidas a adoptar en cuenta en el hogar, eliminar o colocar boca abajo los recipientes que puedan contener agua estancada (dentro o fuera de la casa), cambiar el agua de los floreros y bebederos de las mascotas diariamente, mantener libres de hojas los desagües de los techos y tapar los tanques de agua para evitar la reproducción de los mosquitos.

Importante: al colocar el repelente evitar el contacto con los ojos y la boca.

¿Cómo colocar el repelente?

Evitar el contacto con los ojos y la boca. ​Colocar siempre por encima de la ropa si tenemos pantalones o manga larga.

En caso de aplicarlo en niños se coloca primero en las manos del adulto y, luego, se pasa por el cuerpo de la criatura, exceptuando las zonas que puedan tener contacto con la boca (como manos, pies). 

Renovar el repelente de acuerdo a su potencia. Por ejemplo, la versión naranja se renueva cada 3 horas y la verde cada 6 horas.

La SAP también recomienda el uso de repelentes naturales en el hogar por su bajo costo, su efectividad y baja toxicidad. Por ejemplo, detalla opciones como:

- Hojas de menta: machacarlas con agua para que liberen mayor olor.

- Plantas de albahaca fresca.

- Agua de ajo: colocar dientes de ajo cortados en agua dejar macerar y colocar en spray para pulverizar la casa sobretodo en vértices de ventanas y puertas. El azufre del ajo repele los mosquitos.

- Repelentes de lavanda: mezclar 100 ml de aceite de lavanda (que se obtiene en herboristerías) con crema humectante.

- Vinagre: colocar un vaso de vinagre junto a ventanas.

“Si todos llevamos adelante estas recomendaciones para evitar la propagación de los mosquitos, sin duda estaremos más protegidos contra enfermedades potencialmente graves como el dengue, chikungunya, Zika o fiebre amarilla. Además las picaduras pueden generar lesiones locales, infecciones secundarias y alergia”, advierten desde la SAP.