Las novelas policiales son ideales para leer en verano. Y, de paso, podemos ir siguiendo sus versiones llevadas al cine o a la tevé. 


Hay un género literario especial para leer en verano: el policial en todas sus versiones, así que hoy les propongo una guía de autores para disfrutar durante las vacaciones, ya sea en la ciudad, en las sierras o en la costa.

Para quienes no lo hayan leído, recomiendo a Ian Rankin, un escocés de nuestros días, tan famoso que algunas agencias de turismo anuncian que parte del recorrido por Edimburgo incluye una visita a un antiguo café –de aquellos a los que sólo los lugareños concurren–, donde Rankin, que cuenta con varios premios literarios, de los más importantes en este género, acude diariamente por su café o whisky diario: en la misma mesa, ha escrito casi todas sus novelas.

Su personaje es el detective Rebus –que cuenta con una excelente serie policial de tevé–, cuyos casos, estoy segura, atraparán a los adictos al género negro. Si deciden buscar la serie, elijan la más nueva, donde Ken Stott lo personifica. La de John Hanna, anterior, es mediocre. Los libros que más me gustaron: En el jardín de las sombras, y Uñas y dientes.

Una autora que seduce a muchos es Fred Vargas, sobre la que escribí hace un tiempo en esta misma columna. Sus libros son muy atractivos, especialmente por sus personajes: algunos tienen como protagonistas a tres jóvenes historiadores, a los que llama “los tres evangelistas”, por sus nombres; son doctores en Historia e intervienen, con su saber, en distintos casos que resuelven ayudando a la ley: uno se especializa en historia antigua, otro en el Medioevo y el tercero en la etapa de la Primera y Segunda Guerra Mundial.

Ocupan una casona antigua, donde cada uno habita en un piso y el padre de uno de ellos –personaje con un oscuro pasado– la planta baja. El que más me gustó de estos es Sin hogar ni lugar.

Su otro personaje es el comisario Adamsberg, un hombre de los Bajos Pirineos que ha trabajado en lo que se llama “los pueblos de piedra”; es intuitivo, extraño, desordenado y reacio a obedecer a las autoridades, a las que prefiere engañar. Y como hombre rural, tiene muy presente las extrañas leyendas de la Francia profunda, que parece vivir en un sueño legendario. Uno de los títulos que me atrapó: La tercera Virgen; de yapa: Huye rápido, vete lejos.

La autora, francesa, es historiadora especializada en el Medioevo y ha recibido premios importantes en la novela negra, además del Princesa de Asturias de las Letras. Algunos de sus libros se han filmado como películas y otros fueron convertidos en series.

Mi tercera recomendación es una de mis autoras preferidas, fallecida hace algunos años a una edad avanzada: P.D.James, o Phyllis Dorothy James. Comenzó a editar en la segunda mitad del siglo XX y continuó hasta su muerte, en 2014, en Oxford.

Británica, recibió los más altos premios en su género y, además, fue Baronesa de Holland Park. Sus novelas se han llevado al cine y se filmaron en serie, aunque con cierta discontinuidad. Entre las que más me gustaron: Poco digno para una mujer –con su personaje, Cordelia, detective privado– y Sabor a muerte, con el detective Adam Dalgliesh, de Scotland Yard. Busquen los editados por Sudamericana, tiene las mejores traducciones.

Sugerencias:

1) Para los que quieren escribir policiales, leer Todo lo que sé de novela negra, de P.D. James. Creo que está disponible para Ebook;

2) Leer a Petros Markaris, un griego excelente, con su personaje Kostas Jaritos;

3) A Donna Leon, con su comisario Brunetti, hombre de familia, en una Venecia antigua y a la vez actual.

¡Y no se pierdan sus recetas de comidas italianas! ¡Inolvidables! 





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