En octubre, la Patrulla Fronteriza detuvo a más de 50.000 personas en la frontera con México, la cifra más alta del año.


Mientras el gobierno del presidente Donald Trump centra su atención en las caravanas de migrantes que intentan cruzar la frontera sureña de Estados Unidos por California, la migración aumenta en el otro extremo de la frontera, en el sur de Texas.

El fin de semana pasado, en el Valle del Río Grande, en Texas, los agentes de la Patrulla Fronteriza detuvieron a 1.900 personas que intentaban cruzar la frontera sin autorización. Allí, se detienen a unas 680 personas al día.

Alrededor de 380 personas detenidas al día son adultos con niños, lo que la Patrulla Fronteriza categoriza como “unidades familiares”. Unos 75 menores sin compañía de un adulto son detenidos cada día.

Una realidad que se hizo más conocida luego de la publicación de un video en que se ve cómo arrojan desde 5 metros a dos niños en un cruce ilegal de la frontera con EE.UU.

En su mayoría, los migrantes ilegales provienen de Guatemala y Honduras, dos países asediados por la pobreza y la violencia a causa de pandillas.

La Patrulla Fronteriza detuvo a más de 50.000 personas en la frontera sur durante el mes de octubre, la cifra mensual más alta en lo que va del año. Ortiz señaló que el flujo de migrantes ha permanecido constante en noviembre.

Muchos de los traficantes (conocidos como “coyotes”) trasladan a los migrantes al Valle del Río Grande, el corredor de mayor actividad de cruces ilegales, cobrándoles miles de dólares por persona.

Unos 2.600 soldados fueron enviados al sur de Texas por instrucciones de Trump, quien ordenó un despliegue de elementos militares en activo como respuesta a las caravanas. Los soldados instalaron un campamento cerca del cruce fronterizo de Donna, Texas, y colocaron alambre de púas cerca de varios de los puentes que cruzan el río Bravo, o Grande, que separa a Estados Unidos de México.





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