A pesar de sus esfuerzos por evitarlo, Ariel es arrastrado y obligado a firmar el acta. El video le sirvió a varios internautas para ilustrar cómo se sienten ante la presión de sus parejas.


Todo comenzó como un juego de niños, Ariel participó de una fiesta organizada por su escuela, en la ciudad de Torreón, Coahuila (México). Una de las mesas oficiaba de “Registro Civil” y a la novia del niño le pareció un buen momento para “casarse”. Sin embargo, el pequeño, que llevaba pintado un bigote al estilo Emiliano Zapata, no se mostró contento con la propuesta y terminó siendo arrastrado por sus compañeros.

En el video, que le sirvió a varios usuarios para ilustrar cómo se sienten ante la presión de sus parejas por casarse, se escucha a un grupo de niños que grita: “¡Aquí esta el otro!”, mientras arrastra a Ariel hacia la mesa donde debía formalizar la unión.

El video de un niño obligado a casarse se volvió viral en internet

La mujer que oficializaba como “jueza de paz” le advierte a los niños que el futuro esposo tiene que firmar el documento por su propia voluntad, y la novia le toma la mano y se la coloca sobre el papel sin dejarle demasiadas opciones.

Hasta para ponerle el anillo a la flamante “esposa” tuvieron que sujetar al niño entre varios compañeros y cuando la maestra le preguntó de qué color quería el anillo, la novia se adelantó y respondió apurada: “¡No importa el color, el que sea!”.

El encargado de compartir este video fue el papá de la nena, que se divirtió mucho con la actitud de su hija. Pero a la madre del niño no le gustó nada ver cómo su hijo se había vuelo viral en internet y presentó una queja en la escuela.

Para peor, algunos usuarios también se quejaron por las imágenes difundidas y escribieron cosas del tipo como: “Qué mal que enseñemos a nuestras hijas ese tipo de situaciones, y de mentalidad”.

El hombre pidió a sus contactos de Facebook que rezaran por él ya que fue citado por las autoridades del colegio. Pero, por suerte, el escándalo no pasó a mayores.

Mientras tanto, el video hizo estallar las redes sociales y en menos de dos días la publicación superó los 30.000 “me gusta”.





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