En 2015 se "casaron" y desde entonces ella la visita todos los días para besarla y tener "sexo mental".


Con Rodrigo supimos que el amor supera cualquier diferencia social, pero esta mujer nos acaba de enseñar que también es capaz de superar diferencias de absolutamente todo. Ella se llama Carol, tiene 46 años, y está enamorada de una estación de tren.

Aclaremos: no es que el edificio le parezca bello o que disfrute de pasar tiempo en él; ella ama a la estación de tren de San Diego, ciudad en la que reside. Carol cuenta que todo empezó cuando tenía unos nueve años, y que con los años la relación se fue afianzando.

Carol, frente al amor de su vida: la estación de tren de San Diego.

En 2015 Carol se casó con el edificio, aunque es un trámite de nula legalidad, ya que el edificio no pudo dar su consentimiento. Lo hizo porque se dio cuenta de que estaba enamorada: “Me di cuenta que era difícil estar lejos de ella y odiaba tener que irme a casa“.

Todos los días, ella va a visitar la estación. Está a 45 minutos en colectivo desde su casa, pero eso no le impide ir para besarse y acariciar sus paredes. Además, tienen sexo “mental”. ¿De qué se trata? “No tengo sexo físico con la estación en público porque quiero ser respetuosa. Tengo sexo en mi mente con Draida, que así llama ella al lugar, cuando estoy allí”.

Según la psicología, lo que ella siente es una parafilia llamado objetofilia, que consiste en sentir atracción emocional y sentimental por un objeto.


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