Por Dra. Vanina Gegdyszman*

Con la llegada del calor y los días lindos, renacen las ganas de exponernos al sol y recargar pilas. Y si bien con los años ha crecido la conciencia colectiva respecto del cáncer de piel y la importancia de proteger ciertas partes del cuerpo de los rayos UV, como rostro, pecho y espalda, pocas personas saben que esta enfermedad también puede afectar la piel de la cabeza propiamente dicha, es decir, el cuero cabelludo, la nuca y las orejas.

Pero el riesgo está y es significativo. Tengamos en cuenta que el cuero cabelludo es una zona del cuerpo muy propensa a las quemaduras solares y está directamente expuesta a los rayos ultravioleta. Encima es un sitio del cuerpo que rara vez revisamos.

En el plano de las estadísticas, el cáncer en el cuero cabelludo representa el 13% de todos los cánceres; y en cuanto a las muertes por melanoma, el 10%. Suelen ser los cánceres que corren la peor suerte, no solo porque se llega tarde a su diagnóstico, sino por su incidencia de metástasis al cerebro. De allí que sea crucial tomar conciencia y cuidarse, algo que podemos hacer sencillamente incorporando un puñado de hábitos.

Empecemos por desmitificar la creencia de que el pelo protege por completo al cuero cabelludo de los efectos del sol. Los rayos ultravioletas son lo suficientemente fuertes como para alcanzarlo, sobre todo si hay peinados con raya al medio, de costado, si el cabello es más fino o si la persona tiene alopecia.

El cuidado del sol debe alcanzar también al pelo, sin dejar ninguna zona desprotegida. Por eso, además de emplear protectores solares, podemos usar métodos de barrera como sombreros, gorros, pañuelos y sombrillas.

Entre quienes usan el cabello largo, conviene evitar peinados con trenzas, ya que dejan especialmente expuesto el cuero cabelludo, la nuca y las orejas. Lo ideal, en este caso, es hacerse una sola cola de caballo o rodete hacia atrás y poner arriba un sombrero de ala ancha... Y algo fundamental, que vale para todo el mundo: evitemos el sol entre las 10 y 16 horas, que es el más dañino.

Al momento de elegir protectores solares, optemos por aquellos que no aportan sustancias oleosas. Los mejores son los de base acuosa porque no desencadenan seborrea en el cuero cabelludo con el uso frecuente.

¿Qué hacer si el cuero cabelludo ya pasó por una quemadura? Debemos lavar la cabeza con agua tibia y utilizar productos indicados especialmente y sin sulfatos.

En el ser humano, una de las funciones del cabello es la protección. Por lo tanto, quienes tienen alopecia areata o androgénica, deben tener muy presentes estos cuidados. También deben usar protección solar las personas que viven en el campo, ya que se han incrementado en estas poblaciones, en las últimas décadas, los diagnósticos de distintos tipos de cáncer de piel en cuero cabelludo.

Cuidarnos no es tan difícil. Divulguemos estos hábitos y enseñémoslos desde la infancia, ya que una vez incorporados, disminuyen significativamente los riesgos. Y recordemos siempre que la protección de la cabeza frente a los rayos UV es la única forma de prevenir en esta zona el cáncer de piel.

*Médica dermatóloga, Sanatorio Modelo de Caseros. dra.vanig@gmail.com