Para nadie es un secreto que con la pandemia y el aislamiento, la mayoría de la gente ha sufrido un cambio en sus cuerpos ligado a algunos kilos de más o de menos. Por esa razón, las redes sociales han reflejado un fenómeno que, desde hace mucho tiempo, permanecía a la sombra de la sociedad: el bullying alimenticio.

Por esta razón, se ha hecho de gran importancia el poder visualizar la prevención y detección precoz de las alteraciones alimentarias. Así lo explicó Agustina Murcho, Licenciada en Nutrición y especialista, justamente, en trastornos alimenticios.

"Todos, sin excepciones, estamos viviendo una situación que nunca antes vivimos. Quedarnos en una casa, aislados, donde el único contacto con los demás pasa a ser virtual, donde nos empezamos a encontrar con nosotros mismos. La mirada propia, que a veces puede ser demoledora, más la opinión del mundo externo puede dañar a alguien que sufre Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA). Las redes sociales, si bien repudian hechos de discriminación, también los promueven y son la base central de las burlas", aseguró Murcho.

Los efectos que generan los términos que discriminan

Argentina es uno de los países con más desórdenes alimentarios del mundo. (Web)

Gordofobia, explica la especialista, es el rechazo consciente o inconsciente por los cuerpos de mayor peso. Esta fobia la sufren mayormente las mujeres, víctimas de innumerables burlas. Y, de manera contraria -aunque con menor frecuencia-, la flacofobia.

El trastorno va más allá de la comida y el cuerpo. La discriminación y la opinión ajena se vuelven un factor clave para que la persona enferma no vuelva a decaer. Claro está que el bullying alimenticio no ayuda en nada", asegurá la especialista. Pero no es la única, muchas de las personas que trabajan vinculadas a la alimentación piensan que la discriminación que sufren los pacientes con trastornos alimenticios tiene un gran impacto en su salud.

En América latina se estima que 6 de cada 10 adultos padecen obesidad. (web)

Argentina es uno de los países con más desórdenes alimentarios del mundo y las redes sociales son grandes disparadores. Incluso, esta tendencia como país va en aumento. En América latina se estima que 6 de cada 10 adultos padecen obesidad. De acuerdo a la 4° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, publicada por el Ministerio de Salud y el INDEC, más del 60% de la población sufre sobrepeso y obesidad.

"Ser gordo es tabú, es una burla constante. No se toma real conciencia del impacto que puede tener para la persona que lo sufre. Hay además muchísima demonización de alimentos donde todo parece generar enfermedades y engordar. Hay cuentas en las redes que aseguran que ayunar es sano, que dejar de comer lo que nos gusta es lo mejor para evitar enfermedades. Y no es así, incluso el estrés que genera hacer todo esto también enferma", puntualizó Murcho.

La visión de la psicología sobre el tema

Ser gordo es tabú, es una burla constante. (Web)

Siguiendo con la línea de cómo los trastornos alimenticios pueden afectar a las personas, la psicóloga Mara Fernández explica que la autoestima "es la construcción que hacemos sobre la valoración de nosotros mismos: cuánto nos gustamos y respetamos en general. Se compone de dos variables: los sentimientos y la percepción construida por nuestros propios éxitos o fracasos".

Así, la especialista en TCA desarrolla también que la satisfacción con nuestro propio cuerpo es una construcción compleja y cultural. "Cuando una persona tiene baja autoestima corre riesgo de desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria. La imagen corporal se desarrolla como producto de la genética y también por el medio en el que vivimos. Por eso, la palabra de los demás tiene tanta importancia sobre la valoración que hacemos de nosotros mismos y de nuestro cuerpo", expresa Fernández.

Por Ángeles L. Acosta.

Este texto fue publicado originalmente por Los Andes. Se reproduce aquí con la autorización correspondiente.