Conocido por su inolvidable personaje Floki en la serie Vikingos, esta semana volvió a Netflix con Maldita, una serie que revisita la leyenda del Rey Arturo, en la que interpreta al mago Merlín.


Cuenta Gustaf Skarsgård que cuando era pequeño no se sentía igual que el resto de los niños de su Estocolmo natal. Mientras la mayoría de sus amigos jugaba al fútbol, él se entretenía tomando clases de esgrima y de tiro con arco o miraba una y otra vez en un viejo VHS Las aventuras de Robin Hood, el filme de 1938 en el que el actor australiano Errol Flynn daba vida al arquetípico héroe del folclore inglés medieval.

Esos gustos peculiares sumados a la fuerte presencia de un padre con una gran carrera actoral (es hijo del prestigioso actor sueco Stellan Skarsgård) le dieron a Gustaf las herramientas necesarias para construir al siempre divertido, intempestivo y enigmático Floki en la serie Vikingos, sin duda su primer gran papel a nivel internacional que le valió el cariño de todos los fanáticos de la serie.

Ahora, con 39 años y fiel a sus gustos más primarios, vuelve a meterse en el mundo medieval para interpretar al icónico mago Merlín en Maldita, una nueva serie que se acaba de estrenar en Netflix. Basada en un cómic de Frank Miller -dibujante y guionista de otros cómics que llegaron al cine como 300, Sin City o Batman: el caballero de la noche regresa-, Maldita propone una reversión del mito artúrico a través de los ojos de Nimue, la Dama del Lago, una joven que decide unirse al mercenario Arturo con el objetivo de encontrar al mago Merlín y entregale la espada ancestral.

“Maldita está contada a través de la Dama del Lago y eso realmente me parece un ángulo diferente que me gusta mucho, es una perspectiva muy singular”, cuenta Gustaf Skarsgård en una entrevista exclusiva con Rumbos a pocos días de estrenar la serie.

Merlin es quizás el mago más famoso de la historia europea e incluso ha inspirado a muchos magos en la literatura universal. ¿Cuál fue la parte más difícil de crear tu propio personaje?

-El papel de Merlín en Maldita está muy bellamente escrito, así que obtuve mucho de solo leer el guión de la serie. Creo que, como siempre, los desafíos han sido darle luz propia al personaje, pero me divertí muchísimo haciéndolo porque es un personaje salvaje, muy divertido, complejo, ingenioso e inteligente, así que me divertí mucho con Merlín.

– Cuando supiste que habías obtenido el papel, ¿decidiste leer algún libro o ver alguna película en particular para inspirarte?

(Foto Netflix)

-No de una manera específica para este personaje, pero investigué mucho sobre la magia y esa época, y leí todo lo que pude para meterme en ese universo. Pero en un punto siento que he estado investigando durante toda mi vida, porque siempre me ha interesado la fantasía, así que me es muy familiar.

La serie Maldita está basada en el libro de Frank Miller, famoso dibujante de cómics y guionista cuyas creaciones llegaron al cine y se convirtieron en películas muy taquilleras. ¿Sos un fanático de los cómics? ¿Ya habías leído a Miller antes?

-No me considero un gran fanático de los cómics, porque nunca he estado metido en esa subcultura. Pero estoy muy familiarizado con Frank Miller, con sus libros y con el universo que ha creado. Amo su mente oscura y creo que posee una creatividad hermosa. Realmente disfruté películas como 300 o Sin City, y cuando obtuve el papel en Maldita comencé a buscar sus trabajos anteriores, y creo que la suya es una de las mejores mentes que existen.

– Al recapitular tus trabajos, me di cuenta que tus personajes más emblemáticos nunca pertenecen al tiempo presente. Por ejemplo en Vikingos y ahora en Maldita te adentraste en la Edad Media y en la serie Westworld, de HBO, te metiste en un futuro distópico. ¿Cuál preferís o disfrutás más?

-Realmente disfruto los tiempos medievales y la fantasía. No sé por qué, pero crecí leyendo El señor de los Anillos y siempre me ha encantado ese tipo de universo mágico. Y cuando era pequeño, mientras la mayoría de los niños jugaban al fútbol, yo tomaba clases de esgrima, de tiro con arco y de equitación. Quería entender ese mundo y creo que es por eso que me atraen este tipo de proyectos. Así que, si tuviera que decir cuál de los dos prefiero, creo que elijo lo medieval. Me quedo con la fantasía por sobre el futuro distópico de ciencia ficción.

– Y si tuvieras que elegir dentro del género fantástico o el universo medieval, ¿qué película o serie recomendarías?

-Me encanta El Señor de los Anillos, especialmente los libros porque me atraparon antes de que se lanzaran las películas, pero cuando salieron los filmes realmente me encantaron también. Y luego, cuando era chico, veía mucho la película Las aventuras de Robin Hood, donde Errol Flynn interpretaba a Robin. Recuerdo que tenía el VHS y de niño lo miraba una y otra vez. Ahora que lo pienso, creo que es por eso que quería tomar lecciones de tiro con arco o de equitación. Quería ser Robin Hood (risas).

(Foto Netflix)

Un linaje “made in” Suecia

Gustaf Skarsgård descubrió desde muy niño su interés por la actuación y con sólo ocho años, en 1989, hizo su primer pequeño papel en el filme sueco Codename Coq Rouge, donde uno de los protagonistas era su propio padre, Stellan Skarsgård, a quien muchos recordarán por ser Dr Selvig en la saga de Los Vengadores y por su co-protagónico en la miniserie Chernobyl, entre otros. Skarsgård padre fue, sin saberlo, el puntapié inicial de lo que hoy muchos consideran una especie de “dinastía de actores suecos”, con cuatro de sus hijos siguiendo el camino de la actuación: el mayor, Alexander Skarsgård, ganó recientemente un Emmy por su papel en la serie Big Little Lies, y el más chico, Bill, se acaba de llevar todos los laureles por interpretar a Pennywise, el payaso maldito en las últimas dos entregas de la película de terror It.

Gustaf tampoco se quedó atrás. Luego de una amplia experiencia en Suecia, en el año 2010 hizo su primera película estadounidense, The Way Back, junto a Colin Farrell y Saoirse Ronan. Después le llegó la oportunidad de ser Floki en Vikingos y hasta un papel de villano en la aclamada serie Westworld.

– En una entrevista contaste que cuando hiciste la audición para la serie Westworld pensaste que no ibas a quedar seleccionado y que ese podría ser el final de tu carrera como actor. ¿Creés que en ese sentido te pesa ser parte de una dinastía actores?

– No me considero parte de una dinastía de actores. Cuando crecí no había dinastía, solo era mi padre, así que yo también he sido parte de la creación de lo que podría percibirse como una dinastía. Entonces, ese punto de miedo en una carrera de actor, esa sensación de terminar un trabajo que ocupó tu vida por un tiempo y buscar lo que vendrá después, no tiene nada que ver con venir de una familia de actores, sino que es solo la naturaleza del juego. Pero me estoy volviendo cada vez mejor aprendiendo cómo lidiar con esa incertidumbre de la profesión. La actuación es un negocio incierto y una carrera incierta, pero amo mi trabajo y lo he hecho durante tanto tiempo que estoy llegando a amigarme con el hecho de que soy un actor después de todo.

– ¿Tener un padre y hermanos actores te sirve al momento de charlar sobre tus roles o proyectos?

-Por supuesto, tenemos un diálogo muy abierto sobre los proyectos en los que nos encontramos o cuando sentimos frustración. Es una bendición tener personas en tu familia que entiendan tu profesión porque entonces podés preguntarle estas cosas a ellos, lo cual es algo hermoso.

– Tus últimos papeles te dieron fama a nivel internacional. En 2018 abriste tu cuenta de Instagram y ya tenés más de 1 millón de seguidores. Ahí hablás mucho sobre la protección ambiental y animal. ¿Te involucrás activamente en eso durante tu vida diaria?

-No diría que estoy involucrado en mi vida cotidiana porque no salgo a salvar a los cachorros de la calle, pero estoy involucrado como una figura pública y uso mis canales para lo que creo que es el tema más importante en estos días, que es proteger a nuestro planeta y por lo tanto protegernos a nosotros mismos.

– La pandemia del coronavirus dio relevancia a muchos cuestionamientos y replanteos a nivel mundial, ¿creés que podremos salir mejores de esto?

– Ciertamente lo espero. Creo que cuando una persona o una sociedad atraviesa una crisis es una oportunidad para el cambio. La forma en que hemos estado viviendo no es sostenible en este planeta, así que creo que sería algo único si podemos aprovechar esta oportunidad para cambiar la forma en que vivimos. En ese sentido creo que algo muy grande puede salir de esta crisis. Lo que me preocupa es que quienes son vulnerables nuevamente paguen el precio más alto.





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