Conocé las explicaciones astrológicas para la nueva etapa que comienza y cuál es el signo más afectado.


El 23 de septiembre de la mañana a las 4.50, hora argentina, inicia la primavera en el hemisferio sur y el otoño en el norte. El equinoccio es el particular momento en que el Sol se encuentra sobre la línea del Ecuador y la duración del día y la noche es la misma en todo el planeta Tierra.

Los equinoccios coinciden con dos grandes momentos de la rueda zodiacal y, por eso, han tenido mucha resonancia con rituales ancestrales. Se trata de un corte en el ciclo, de un cambio, de una limpieza energética, de una puerta a otro momento del tiempo, que viene acompañada de cambios climáticos y orgánicos.

Decenas de personas recargan su energía con los primeros rayos del sol motivados por el equinoccio de primavera. (Foto:EFE/Francisco Guasco)

Para la astróloga Zez Astral, el equinoccio de primavera “es relacionado con el renacimiento, marca el inicio de la temporada de crecimiento y reverdecer de la naturaleza. Es un tiempo de resurrección y liberación del espíritu, es momento propicio para comenzar nuevos proyectos y comunicarnos con el mundo, el Sol brilla tanto como la luna, vuelve el equilibrio, es una fiesta de amor y felicidad”, según indicó a Clarín.

Por su parte, la especialista Julieta Suárez Valente explica: “Es frecuente que aparezcan algunos síntomas como alergias, cansancio o fatiga, ya que el cuerpo se está limpiando y preparando para el cambio de frecuencia. Este traspaso por el portal es un buen tiempo para limpiezas de todo tipo: de los entornos, del hogar, y también, por supuesto, de nosotros mismos.”

Libra y Aries son los signos de inicio y fin de ciclos. (Foto:Web)

El 23 de septiembre coincide con el grado cero de Libra, que tiene como símbolo la balanza. Junto con Aries, es uno de los signos donde la vida se abre para que ingrese la luz y pueden pasar dos cosas: un comienzo o un re-direccionamiento de la energía y de la perspectiva.

Además, coincide este momento astrológico con que Saturno y Júpiter ya estarán directos en sus trayectorias orbitales, por ende, el tiempo, las decisiones y los movimientos se ponen en marcha para buscar el equilibrio adecuado.

También se da este año la luna en Cáncer cerca del nodo norte, que mueve mucha energía femenina y de cuidado, replanteando muchos temas familiares y de afecto, y con Júpiter y Neptuno en cuadratura, estirando nuestras creencias y valores, mostrando confusiones o desencanto con algunas personas. El amor, Venus en Libra, madurando y reestructurándose en una cuadratura con Saturno, para apostar a tener charlas profundas y comprometidas, que midan dos puntos de vista sobre un mismo asunto.





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