Sus aguas turquesas y su naturaleza me deslumbraron. Además, se puede bucear y hasta viajar en submarino.


¿Te imaginás un lugar que tenga verano todo el año? Sol pleno, lluvias que duran apenas diez minutos, playas de ensueño y gente amable que habla cuatro idiomas, son algunas de las características que definen a Aruba, una isla paradisíaca. Es un país autónomo que se destaca por importar absolutamente todo. La mayoría de los productos son holandeses y la arquitectura muestra un alto grado de influencia europea.

Algunos se refieren a este destino como “no tradicional”, por el simple hecho de que no encabeza nuestra lista de posibles opciones para conocer en vacaciones. Sin embargo, esta isla relativamente chica tiene un montón de cosas para ofrecer. Y es bellísima. Invitada por Copa Airlines, pude conocer un poco de este edén ubicado al sureste del Mar Caribe. Un dato no menor es que esta aerolínea ofrece vuelos directos a Panamá para realizar la conexión a Aruba desde Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza y Salta. Ideal tanto para ir con amigos como para familias y parejas, Aruba ofrece actividades de todo tipo. Si andás recorriéndola, vas a ver que todas las paradas que hagas ameritan una foto, sobre todo, al amanecer y durante sus hermosos ocasos.

¿Y sus noches? Si bien la movida termina temprano, como en la mayoría de los destinos caribeños, tenés muchas opciones para divertirte, como bares y restaurantes que dan a la playa e invitan a tomar un trago o a probar la rica cerveza nacional Balashi.

No te pierdas nada

El mejor recorrido es con lugareños

Contar con el consejo de un lugareño es lo mejor que te puede pasar cuando viajás, así no te perdés de lo que vale la pena. Por eso, uno de los tours que más me gustó fue el paseo en jeep con personas de la zona por los puntos claves de la isla. Es muy divertido porque va por un camino rocoso y a una velocidad que, si bien no es lenta, te permite ver bien todo. Con paradas en distintos sitios, pude nadar en la famosa piscina natural conocida como “Conchi” o “Cueva de tortugas”, ubicada en el Parque Nacional de Arikok. Además, conocimos el Faro California, que data de 1914 y tiene unos 30 metros de altura.

Playa, sol ¡y flamencos!

La isla que depende de la isla

Aruba tiene dos islas privadas: De Palm y Renaissance. Y esta última, a su vez, se divide en dos playas: la de las Iguanas y la de los Flamencos, donde podés disfrutar del sol, de los animales o jugar un partido de tenis en la arena. Esta isla está incluida en los paquetes de quienes se alojan en el Renaissance Resort, pero también hay una entrada paga para quienes no se hospedan ahí y quieren descubrirla.

Sorpresas bajo el agua

Buceo entre peces, naufragios y submarinos

Peces coloridos, barracudas y corales son una pequeña muestra de lo que podés encontrar bajo estas aguas. Aruba, además, es considerada la capital de los naufragios del Caribe. ¿Lo mejor? No hace falta saber nadar para sumergirte, ya que dentro de las opciones que ofrece la isla, tenés la posibilidad de bajar en un submarino o de hacer Sea Trek, que consiste en un estilo de buceo recreativo en el que se utiliza un casco submarino. Uno de los barcos que yace bajo el agua es el SS Antilla, de origen alemán: es conocido por haberse autodestruido durante la II Guerra Mundial con tal de no caer en manos enemigas. Como si fuera poco, en la isla se practican gran variedad de deportes acuáticos: buceo, snorkel, kitesurf y windsurf, entre otros. También son frecuentes los encuentros que reúnen a deportistas de todo el mundo, como la 33° Competencia Internacional de Windsurf “Aruba Hi-winds”, que tuvo lugar en julio.

Fusión de sabores

La gastronomía de Aruba es una de las más apreciadas del Caribe. La isla cuenta con más de 250 restaurantes que ofrecen platos de todo el mundo. Una de sus delicias típicas es el Keshi Yena.





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