A un año del fallecimiento de Alejandra "Locomotora" Oliveras, su legado sigue vivo tanto por su histórica carrera como por las causas que defendió dentro y fuera del ring. La exboxeadora, seis veces campeona del mundo, convirtió cada desafío en una bandera y nunca dejó de cuestionar los límites impuestos a las mujeres en el deporte.
Entre todos los proyectos que imaginó para el futuro hubo uno que nunca llegó a concretar y que generó un fuerte debate cuando lo hizo público. Oliveras soñaba con protagonizar una pelea oficial contra un hombre, convencida de que podía convertirse en un hecho histórico para el boxeo.

El desafío que Locomotora Oliveras quería llevar al ring
En una entrevista concedida años antes de su muerte, Oliveras reveló que uno de sus grandes objetivos era disputar un combate frente a un rival masculino. Lejos de plantearlo como una provocación, explicaba que buscaba enviar un mensaje de igualdad y demostrar que las mujeres también podían desafiar los prejuicios.
"Mi sueño es pelear con un hombre", sostuvo en aquella oportunidad. Y agregó: "Quiero demostrar que una mujer también puede".

Para la exboxeadora, la pelea tenía un valor simbólico mucho más importante que el resultado deportivo. Su intención era abrir una discusión sobre el lugar de las mujeres en disciplinas históricamente dominadas por hombres y alentar a las nuevas generaciones a no aceptar límites impuestos por terceros.
Sin embargo, las reglamentaciones de las principales federaciones internacionales nunca habilitaron la posibilidad de organizar un combate oficial entre un hombre y una mujer, por cuestiones médicas, deportivas y de seguridad.
Un legado que trascendió los títulos mundiales
Aunque ese sueño quedó inconcluso, Oliveras construyó una carrera que la convirtió en una de las máximas referentes del boxeo argentino. Fue campeona mundial en seis oportunidades, peleó en distintas categorías y se transformó en una de las figuras más influyentes del deporte femenino en el país.
Tras retirarse de la competencia profesional, continuó vinculada al deporte a través de charlas motivacionales, proyectos sociales y escuelas de boxeo, donde promovía la actividad física como una herramienta de inclusión y superación personal.
Su fallecimiento, el 28 de julio de 2025, luego de sufrir un accidente cerebrovascular, generó una profunda conmoción en el deporte argentino. Un año después, además de sus títulos y récords, permanece vigente el recuerdo de una deportista que nunca dejó de desafiar los límites y que hizo de cada pelea una oportunidad para inspirar a otros.
