El secreto de Lionel Messi que pocos conocían: por qué cambió su forma de jugar a los 24 años

Un especialista español analizó la evolución del capitán argentino y reveló cómo una transformación que comenzó durante su etapa en Barcelona fue determinante para prolongar su carrera y mantenerse en la élite del fútbol mundial.

El secreto de Lionel Messi que pocos conocían: por qué cambió su forma de jugar a los 24 años
Lionel Messi (Redes)
04 de noviembre de 2026, 15:25

Lionel Messi lleva más de dos décadas sorprendiendo al mundo del fútbol, pero su manera de jugar cambió radicalmente con el paso de los años. El futbolista que desbordaba rivales a toda velocidad en Barcelona se convirtió en un estratega capaz de definir partidos con movimientos mucho más precisos.

Ahora, un informe del analista español Pedro Sáez, conocido como Pedro el Ingeniero, reveló cómo comenzó esa transformación cuando Messi todavía tenía poco más de 20 años. El especialista identificó cinco etapas fundamentales y explicó por qué caminar durante los partidos se convirtió en una de las claves de su extraordinaria vigencia.

Lionel Messi
Lionel Messi (Redes)

Por qué Lionel Messi empezó a correr menos cuando tenía 24 años

En sus primeros años en Barcelona, Messi era un extremo derecho que aprovechaba su velocidad para superar defensores. Bajo la conducción de Frank Rijkaard, recibía la pelota cerca de la banda y podía recorrer hasta 50 metros para generar una oportunidad de gol.

Sin embargo, Pep Guardiola comenzó a modificar ese estilo en 2009, cuando decidió utilizarlo como falso nueve. El cambio permitió que el argentino abandonara la banda y empezara a moverse entre los mediocampistas y los defensores rivales.

La nueva posición le ofrecía una ventaja: ya no necesitaba realizar largos recorridos para acercarse al arco. Con Xavi Hernández y Andrés Iniesta encargados de organizar el juego, Messi podía reservar energía y aparecer en los momentos decisivos.

Según el análisis de Sáez, esta transformación también modificó su manera de interpretar los partidos. Mientras caminaba, Messi observaba la ubicación de sus compañeros, estudiaba a los defensores y buscaba espacios para atacar.

Lejos de representar una pérdida de intensidad, esa conducta formaba parte de una estrategia. El argentino comenzó a elegir cuándo acelerar y cuándo esperar, aprovechando su capacidad para anticiparse a las jugadas.

Lionel Messi
Lionel Messi (Redes)

La evolución continuó con Luis Enrique, quien llegó al Barcelona en 2014 y conformó el histórico tridente ofensivo con Neymar y Luis Suárez. En ese equipo, Iván Rakitić asumió tareas defensivas que permitían liberar a Messi de determinados recorridos.

El resultado fue un futbolista cada vez más completo. Además de marcar goles, comenzó a tener mayor influencia en la creación de jugadas y en la organización de los ataques.

Con Ernesto Valverde, desde 2017, esa tendencia se profundizó. Messi ganó libertad para desplazarse por el centro del campo y se convirtió en el principal conductor ofensivo del Barcelona.

Cómo aprovechó Lionel Scaloni el cambio de Messi para ganar el Mundial

La transformación alcanzó uno de sus puntos más importantes en la Selección argentina. Lionel Scaloni diseñó un funcionamiento colectivo que permitió aprovechar las virtudes de Messi sin exigirle el mismo desgaste físico de su juventud.

Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister asumieron responsabilidades fundamentales en la recuperación y circulación de la pelota. Julián Álvarez, por su parte, aportó presión sobre los defensores y movimientos constantes en ataque.

Esta distribución de tareas le permitió al capitán argentino concentrarse en la creación de oportunidades. Mientras sus compañeros sostenían la intensidad del equipo, Messi podía observar el desarrollo del partido y elegir el momento adecuado para intervenir.

El Mundial de Qatar 2022 ofreció varios ejemplos de esa evolución. La asistencia a Nahuel Molina frente a Países Bajos y la extraordinaria jugada contra Croacia demostraron que todavía podía acelerar y superar rivales cuando la situación lo requería.

A los 35 años, Messi terminó aquel torneo con siete goles, tres asistencias y el premio al mejor jugador del Mundial. Su influencia fue decisiva para que Argentina conquistara su tercera Copa del Mundo.

El análisis también destaca su actuación en el Mundial 2026, cuando, a los 39 años, registró ocho goles y cuatro asistencias durante el recorrido de Argentina hasta la final.

Para Sáez, el secreto de esta longevidad deportiva no consiste simplemente en correr menos. La clave está en que Messi aprendió a utilizar su energía de manera diferente y contó con entrenadores que adaptaron sus equipos para potenciarlo.

Así, el futbolista que comenzó su carrera desbordando por velocidad encontró otra forma de dominar los partidos. Messi no dejó de correr: aprendió a elegir cuándo hacerlo, una transformación que ayuda a explicar cómo consiguió mantenerse en la élite durante más de veinte años.