El pasado desconocido de Jorge Messi: trabajaba 12 horas en una fábrica
Antes de convertirse en una figura clave en la carrera de Lionel Messi, Jorge tuvo una vida marcada por el trabajo industrial, los turnos rotativos y los viajes de madrugada desde Rosario hasta Villa Constitución.
El pasado desconocido de Jorge Messi, el papá de Lionel Messi.(Web)
Mucho antes de que su apellido quedara asociado para siempre con Lionel Messi, Jorge Messi tenía una rutina muy diferente. Madrugaba en Rosario, tomaba un colectivo rumbo a Villa Constitución y pasaba largas jornadas dentro de una de las principales plantas siderúrgicas de la región.
Durante la década de 1980, Jorge trabajó en Acindar como inspector de control de calidad. Eran años de turnos rotativos, jornadas de hasta 12 horas y una vida familiar alejada de los grandes escenarios que, años después, llegarían con la carrera de su hijo.
En la planta, sus compañeros lo conocían como “Peluca”, un apodo relacionado con su abundante cabellera. También lo recuerdan por su perfil bajo y por la predisposición que tenía para compartir viajes y momentos con otros trabajadores.
Jorge Messi, de albañil a técnico químico
Jorge Messi, hijo de Eusebio y Rosa María Pérez, comenzó a trabajar junto a su padre como albañil. Con el tiempo buscó capacitarse y obtuvo el título de técnico químico. Antes de llegar a Acindar pasó por distintos empleos. Entre ellos, trabajó en la fabricación de tornillos y también realizó tareas de cobranza para un instituto médico.
El pasado desconocido de Jorge Messi, el papá de Lionel Messi.(Web)
Su incorporación a la planta de Villa Constitución significó una etapa de estabilidad para la familia. Allí quedó a cargo de tareas vinculadas con el control de calidad y los ensayos de materiales.
Los viajes de madrugada a Villa Constitución
La rutina comenzaba temprano. Jorge solía tomar el colectivo en la zona de avenida San Martín y Uriburu, en Rosario, para llegar a la planta ubicada sobre la Ruta Provincial 21. En ocasiones, el viaje comenzaba alrededor de las 4.30 de la madrugada. Los turnos rotativos podían extenderse durante 12 horas e incluir fines de semana.
Daniel Ángel Reche, uno de sus excompañeros, recordó aquellos años y lo describió como un hombre “de bajo perfil, muy trabajador, siempre predispuesto y excelente compañero”.
En la fábrica, además, Jorge tenía una característica que lo distinguía. Mientras otros trabajadores utilizaban cascos de distintos colores según su función, él llevaba el casco rojo correspondiente a los inspectores de control de calidad.
Una vida sencilla antes de Barcelona
Por entonces, la familia Messi todavía llevaba una vida austera. Jorge alquilaba una vivienda en la calle Levia, cerca de Estado de Israel, en Rosario. Allí nació Rodrigo, uno de sus hijos, y años más tarde Lionel. En aquellos tiempos, el futuro campeón del mundo todavía era un niño que comenzaba a destacarse en las divisiones infantiles de Newell's Old Boys.
Los recuerdos de sus compañeros también hablan de una vida cotidiana sencilla: almuerzos con sánguches y gaseosas, algunos asados y viajes compartidos hacia la fábrica.
El día que todo cambió
La vida laboral de Jorge en Acindar comenzó a cambiar cuando apareció una posibilidad que podía modificar el futuro de toda la familia. El Barcelona se comprometió a afrontar el tratamiento que Lionel necesitaba por su problema de crecimiento. La posibilidad de trasladarse a España dejó de ser un sueño lejano y se convirtió en una decisión concreta.
Antes de dejar la fábrica, Jorge le contó a Reche: “Me ofrecieron irme a Barcelona, a Lionel no hay quién le saque la idea y estoy viendo qué hago”. Finalmente, dejó atrás los turnos en la planta de Villa Constitución y viajó con su familia a España.
A partir de entonces comenzó otra etapa. Jorge pasó de controlar procesos en una fábrica a acompañar de cerca la carrera de su hijo, en un recorrido que terminaría llevando a Lionel Messi a convertirse en campeón del mundo y en uno de los futbolistas más reconocidos de todos los tiempos.