Por qué Lionel Messi señala al cielo cada vez que hace un gol: la emotiva historia detrás de su festejo
Descubrí el significado emocional detrás de un gesto que se repite en cada partido.


A los 39 años, Lionel Messi continúa dejando huella en el fútbol mundial. Tras su destacada actuación en el debut de la Selección argentina en el Mundial 2026, donde convirtió tres tantos en la victoria frente a Argelia, volvió a protagonizar una imagen que se repite desde hace años: levantó la vista hacia el cielo y señaló con sus manos hacia arriba.
Detrás de ese gesto existe una historia profundamente personal. El homenaje no está dirigido a un compañero ni a un entrenador, sino a Celia Cuccittini, su abuela materna, quien desempeñó un papel determinante en sus primeros pasos dentro del fútbol.


Antes de convertirse en una de las máximas figuras de la historia del deporte, Messi era un niño de Rosario apasionado por la pelota. En aquellos años, Celia fue una presencia constante en su vida y una de las personas que más impulsó su sueño.
Gran parte de la infancia de Messi transcurrió en el club Grandoli, donde también jugaban sus hermanos, primos y amigos. Celia era la encargada de acompañarlos y disfrutaba especialmente de compartir tiempo con sus nietos.
Fue allí donde ocurrió una escena que terminaría siendo fundamental para la carrera del astro argentino. Durante un partido faltaba un jugador y Leo, que tenía apenas cuatro años, observaba desde un costado del campo. El entrenador dudaba en hacerlo participar por su corta edad.

Sin embargo, Celia intervino y le pidió que le diera una oportunidad. Según recuerdan quienes presenciaron aquel momento, insistió en que lo probaran y aseguró que, si se asustaba o comenzaba a llorar, podrían retirarlo del partido.
Con el tiempo, Messi recordó en distintas entrevistas el fuerte vínculo que mantenía con su abuela y la importancia que tuvo en su crecimiento. "Pasábamos prácticamente todo el día juntos", recordó alguna vez el capitán argentino.
La muerte de Celia Cuccittini, ocurrida en mayo de 1998 a causa de una enfermedad neurodegenerativa, tenía alzeimer, marcó profundamente a Messi. En ese momento, el rosarino tenía apenas 10 años y todavía estaba lejos de imaginar que se convertiría en campeón del mundo y en una leyenda del fútbol.
Con el correr de los años, transformó ese dolor en un homenaje permanente. Cada vez que convierte un gol, suele mirar al cielo y levantar los brazos, una celebración cargada de significado que mantiene desde hace décadas.
Para Messi, Celia no representa únicamente un recuerdo familiar. Es la persona que creyó en él cuando todavía era un niño y cuando nadie podía anticipar el futuro extraordinario que le esperaba.

La trayectoria del capitán argentino está repleta de títulos, récords y momentos históricos. Sin embargo, en el comienzo de esa historia aparece una figura clave: una abuela que lo llevaba a entrenar, que lo alentaba desde afuera de la cancha y que insistió para que le permitieran jugar por primera vez.

Tal vez por eso, incluso después de conquistar un Mundial, ganar ocho Balones de Oro y convertirse en uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, Lionel Messi continúa mirando al cielo cada vez que celebra un gol.