A los 24 años, Lisandro “Lichu” Zeno recibió un diagnóstico de leucemia que modificó todos sus planes. Hasta entonces, llevaba la vida de cualquier joven de su edad, pero la enfermedad lo obligó a comenzar un tratamiento y enfrentarse tempranamente con una posibilidad que parecía lejana: la muerte.
Su historia terminaría atravesada por internaciones, recaídas y dos trasplantes de médula ósea. También por una enorme campaña para encontrar a uno de sus donantes que consiguió trascender las fronteras argentinas y llegó hasta Lionel Messi, quien colaboró con la difusión del pedido.
Hoy, a los 36 años y una década después del segundo trasplante, Zeno puede mirar hacia atrás y contar una historia en la que, según reconoce, aprender a convivir con la incertidumbre terminó modificando para siempre su manera de entender la vida.

La campaña por Lichu Zeno que llegó hasta Lionel Messi
Después del diagnóstico, Lichu atravesó un tratamiento de quimioterapia que inicialmente dio resultados. Sin embargo, tiempo después la enfermedad reapareció y los médicos determinaron que necesitaba un trasplante de médula ósea.
La búsqueda de un donante compatible comenzó dentro de su familia, pero ninguno de sus hermanos podía serlo. La alternativa fue recurrir al registro internacional hasta que finalmente apareció una compatibilidad: Anderson, un brasileño de 39 años.
Entonces surgió un inconveniente inesperado. Según recordó en una entrevista con La Capital +, hubo dificultades administrativas que complicaron la posibilidad de localizar al donante y su familia decidió lanzar una campaña en redes sociales para encontrarlo.
El pedido adquirió una enorme repercusión y diferentes figuras se sumaron a la difusión. Entre ellas estuvieron Lionel Messi y Marcelo, por entonces compañeros en el fútbol español, que utilizaron su alcance para visibilizar la búsqueda.

Finalmente pudieron localizar a Anderson y avanzar con el procedimiento. Lichu recibió así su primer trasplante y comenzó una nueva etapa de recuperación.
Sin embargo, un año después recibió otro golpe: la leucemia había regresado. Esta vez, los médicos recurrieron a una alternativa diferente y su hermano Lelio pudo convertirse en donante para un segundo trasplante.
Cómo está Lichu Zeno diez años después de su segundo trasplante
Una década pasó desde aquel segundo procedimiento y Zeno recuerda el proceso como una experiencia que transformó profundamente su relación con la vida y con la posibilidad de la muerte.
“Abracé la idea de finitud”, reconoció al reflexionar sobre la enfermedad. Lejos de tratarse de una resignación, explicó que comprender que su vida podía terminar también le permitió concentrarse en las posibilidades que todavía tenía por delante.
Durante aquellos años, su objetivo estuvo puesto en atravesar cada instancia del tratamiento. “Si tengo chance de curarme, me aferro a eso”, recordó sobre la manera en la que enfrentaba los momentos más difíciles.
El paso del tiempo también le permitió dimensionar el impacto que tuvieron las personas que aparecieron durante el proceso. Desde su familia y los profesionales que lo acompañaron hasta un desconocido brasileño que terminó convirtiéndose en su primer donante.

La historia de Lichu quedó además vinculada con la importancia de la donación de médula ósea. Encontrar una persona compatible puede resultar determinante para pacientes que necesitan un trasplante y, en su caso, la búsqueda llegó a movilizar a miles de personas.
Hoy, con 36 años, Zeno lleva consigo las marcas de aquel recorrido, pero también una perspectiva diferente sobre su propia existencia. Pasaron más de diez años desde el segundo trasplante y aquella enfermedad que apareció cuando tenía apenas 24 terminó modificando para siempre sus prioridades.
Entre el diagnóstico, las recaídas, la campaña que llegó hasta Messi y los dos trasplantes, Lichu atravesó una historia que comenzó con una noticia inesperada y que, más de una década después, puede contar en primera persona.
