La Jefatura de la Unidad Regional II fue escenario de un momento que conmovió a toda la ciudad. Un efectivo habló frente a las cámaras para exponer el quiebre emocional que atraviesa la fuerza. "Tengo ganas de llorar", admitió el agente en plena calle.
El testimonio crudo reflejó una realidad que va más allá de lo económico. El oficial manifestó su deseo de abandonar la institución ante la imposibilidad de vivir dignamente. "No sé cómo me voy a ir, pero me quiero ir", sentenció ante el asombro de los presentes en Ovidio Lagos.
"Esto rebalsó el vaso": un grito de auxilio
El policía, que se describió como una persona "dura", no pudo contener su angustia al hablar de las condiciones de trabajo actuales. La crisis salarial y la falta de respuestas oficiales llevaron al personal a un límite psicológico que detonó en este reclamo desesperado.


Salarios bajos y falta de contención: el trasfondo del reclamo policial en Rosario
Durante la entrevista, el agente remarcó que su exposición personal es un riesgo que decide correr porque la situación es insostenible. El malestar se generaliza en las filas policiales de Rosario, donde el sentimiento de abandono institucional parece haber ganado la batalla.

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Amenazas de disponibilidad y presión oficial
El oficial aseguró que los reprimen bajo la amenaza de pasarlos a disponibilidad, intentando callar un reclamo que ya es público. "Nos reprimen con sanciones", denunció con firmeza el uniformado rosarino.
El llanto de este policía se transformó en el símbolo de un conflicto sin precedentes que pone en jaque la seguridad y expone el lado más humano y frágil de la fuerza provincial.
