La ciudad de Rosario atraviesa horas de incertidumbre tras la decisión de un sector de la fuerza de seguridad de profundizar las medidas de fuerza. En las inmediaciones de la Jefatura de la Unidad Regional II, el clima se mantiene tenso mientras agentes y familiares exigen una recomposición salarial inmediata.

El detonante de esta crisis no solo es económico, sino que se vincula estrechamente con el reciente fallecimiento de un suboficial, hecho que expuso las precarias condiciones laborales y la falta de asistencia en salud mental para el personal.

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El eje central de la disputa radica en la brecha entre los ingresos actuales y el costo de vida. Los manifestantes sostienen que el sueldo básico ha quedado relegado frente a la inflación acumulada, demandando que el haber inicial se equipare al valor de la canasta básica total.
Las medidas del Gobierno y el rechazo en las calles
Frente a la escalada del reclamo, el Ejecutivo provincial presentó una propuesta que incluye un plus operativo de 500 mil pesos para el personal destinado al patrullaje en Rosario y Santa Fe. Además, se planteó un incremento en el monto de la Tarjeta Alimentaria Policial (TAP) y una actualización en el valor de las horas extra (OSESP). No obstante, estos anuncios fueron considerados insuficientes por los sectores movilizados, quienes denuncian que estas medidas son "parches" que no impactan en el salario real de la totalidad de la fuerza.

En las primeras horas de la mañana en el lugar había una treintena de patrulleros apostados y otras tantas motos policiales que hicieron sonar sus sirenas y pancartas que rezan: "El uniforme no se mancha". Luego de que el ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, diera una conferencia de prensa y anunciara el pase a disponibilidad, el número de manifestantes creció.
