Ángel Di María marcó el gol del empate transitorio en la victoria de Rosario Central por 3-1 ante Independiente este domingo, y la celebración que eligió paralizó el Gigante de Arroyito. Con las palmas hacia arriba y las manos moviéndose de arriba hacia abajo de manera intercalada, el Fideo hizo el gesto del "six-seven", el meme más viral del momento entre los más jóvenes.
Tras el partido, Di María explicó el motivo detrás de la elección: "Le mando un beso a mis dos hijas, las dos están con fiebre. La más chica me pidió que si hacía un gol lo festeje de esta manera, así que se lo pude dedicar a ellas". Más tarde lo confirmó en una entrevista, donde reposteó el video del gesto junto a un mensaje para Mía y Pía, las hijas que tiene con Jorgelina Cardoso.

Qué es el "six-seven" y de dónde viene
El origen del gesto se remonta a 2025, durante un partido de básquet universitario en Estados Unidos. Un niño que estaba entre el público miró a cámara, repitió la frase "six-seven" y realizó exactamente el mismo movimiento con las manos que Di María reprodujo en el Gigante.
El video se viralizó en cuestión de horas y el gesto comenzó a circular con distintos usos. En algunos contextos funciona como una calificación ambigua, algo que estuvo "más o menos", ni muy bueno ni muy malo.

Pero con el tiempo, la viralidad le dio un sentido mucho más amplio y humorístico, sin contexto específico, llegando incluso a videojuegos masivos como Roblox y Fortnite, donde fue adoptado por millones de usuarios en todo el mundo.
Central a cuartos y un Di María que no para
Con la clasificación consumada, Rosario Central ya tiene la vista puesta en los cuartos de final del Apertura. El miércoles 13 de mayo, el Canalla recibirá a Racing en el Gigante de Arroyito en uno de los cruces más atractivos de la llave eliminatoria, a días del inicio del Mundial 2026.

Di María atraviesa uno de sus mejores momentos desde su regreso al club de sus amores. El reencuentro con el Gigante, con la camiseta auriazul y con su ciudad natal lo tiene en un nivel de conexión emocional que se traduce en el campo: goles, asistencias y, ahora, un festejo que sus hijas le pidieron desde casa y que él cumplió ante miles de personas.
