Según fuentes policiales, durante el proceso los imputados estuvieron presentes e hicieron uso de la palabra. Kevin Portillo, de 25 años, y considerado el autor material del crimen, admitió haber disparado el revólver calibre 38 que terminó con la vida del bebé. Sin embargo, intentó argumentar el accionar.
“Nunca vi que estaba el bebé en la barbería”, expresó Kevin, quien también sostuvo que de haberlo visto “nunca hubiera hecho eso” porque tiene “sobrinos menores de edad”.
Portillo fue atrapado por los vecinos luego de caer de la moto 110 en la que intentaba escapar una vez que terminó la balacera frente a la barbería. Cuando la policía llegó al lugar, el acusado terminó detenido y le secuestraron la pistola.
Mientras tanto, la familia de la víctima pide que se mantenga la prisión preventiva para todos los involucrados. El dolor se transformó en un reclamo de justicia que moviliza a todo Rosario hoy.
El arma utilizada fue enviada a peritaje para confirmar si coincide con los proyectiles hallados en la escena. La confesión del imputado será un elemento central en el desarrollo del juicio oral.