Lionel Messi viajó a Miami para ver el Gran Premio de Fórmula 1 junto a Antonela Roccuzzo y sus tres hijos, y el encuentro con Franco Colapinto fue el momento más esperado del fin de semana. Sin embargo, en las redes sociales la atención se detuvo en otro detalle: el reloj que el capitán de la selección argentina llevaba en la muñeca.
Se trata de un Rolex Cosmograph Daytona Rainbow, una de las piezas más codiciadas de la alta relojería mundial. Su valor oscila entre los 697.000 y los 900.000 dólares, según las plataformas especializadas como Chrono24, Bob's Watches y WatchBox. La diferencia de precios responde a la volatilidad del mercado secundario, donde este modelo se comercializa casi exclusivamente.

Qué hace tan especial al Rolex Rainbow
El reloj tiene una caja de 40 milímetros fabricada en oro rosa de 18 quilates. Su bisel lleva incrustados 36 zafiros multicolores dispuestos en degradé, lo que genera el efecto arcoíris que le da nombre.

Las asas suman otros 56 diamantes engarzados a mano, y la esfera es negra lacada con índices de zafiro. Rolex produce esta pieza en cantidades extremadamente limitadas, sin stock en boutiques oficiales y con listas de espera que pueden extenderse años.
El outfit completo de Messi en el circuito, analizado por el especialista en marketing deportivo Agustín Mario Giménez, superaría los 700.000 dólares. El reloj representa más del 99% de ese total. El resto era ropa de Louis Vuitton: remera de 650, bermuda de 1.100, abrigo de 1.900, anteojos de 900 y zapatillas de 1.300 dólares.

El encuentro entre los dos argentinos más famosos del momento
Más allá del reloj, el gran momento del fin de semana fue el abrazo entre Messi y Colapinto en el box de Alpine. El piloto, que arrancó octavo y terminó séptimo tras la sanción a Leclerc, no escondió su emoción.
"Es una felicidad enorme ver a Leo otra vez. Estaban todos entrando en calor y yo estaba en jeans sacándome fotos y hablando con Leo", contó Colapinto tras la carrera. Y cerró con una frase que resumió todo: "Hay que traerlo a todas las carreras".
Messi, por su parte, también pasó por el garaje de Mercedes, donde saludó a George Russell y Kimi Antonelli, el eventual ganador de la carrera, y se subió al monoplaza W17.
