Debido al atraso tarifario por temor a perder más pasajeros, los tacheros ajustan dejando de renovar unidades o bajando el nivel del seguro de cobertura.


Suele ocurrir muy a menudo: cada vez que sube el boleto de colectivo, al poco lo hace la tarifa del taxi. Sin embargo esta vez el aumento se demorará como mínimo hasta marzo por dos razones: primero porque recién entonces el Concejo Municipal volverá a sesionar. Y segundo porque los propios tacheros no quieren retocar demasiado por temor a perder más pasajeros. Claro que por algún lado se ajusta, y en este caso es en la renovación de unidades.

“Hasta hace algún tiempo los coches en circulación no tenían más de cuatro o cinco años, pero ahora empiezan a verse unidades más viejas”, reconoció Mario Cesca, titular de la Asociación de Titulares de Taxis Independientes (Atti), al tiempo que destacó que la Ley Nacional de Tránsito les permite tener hasta 10 años de antigüedad.

Cada vez son más viejos los taxis que circulan por Rosario

Más allá de este aval oficial, está claro que con el gran uso que tienen estos autos, cada año se traduce en menos confort para los pasajeros y más riesgo de problemas mecánicos. “El problema grave que estamos teniendo es en la reposición de unidades: nos estamos comiendo el capital de trabajo”, se lamentó en diálogo con Vía Rosario.

Para poner números sobre la mesa, Cesca mencionó que hoy un auto apto para ser taxi supera los $500 mil. Para pintarlo de amarillo y negro, agregarle la luz en el techo, el reloj y otros elementos propios del rubro hay que sumar otros $100 mil. “Tenemos que poner $600 mil en momentos en los que no hay financiamiento ni pasaje”, sostuvo.

Cada vez son más viejos los taxis que circulan por Rosario

Y es que la cantidad de pasajeros ya venía en picada antes del último ajuste aplicado en octubre y que fue del 11%, cuando –de acuerdo a sus estimaciones- el atraso ya era de un 50%. “Hoy estamos igual de atrasados que en ese momento, con menos pasajeros y con el temor por los aumentos que se vendrán”, enumeró.

Cesca señaló que la brecha se cubre resignando ganancia, no renovando unidades y también bajando el nivel de cobertura ante siniestros. “Antes teníamos seguro contra terceros completo, pero ahora contra terceros simple porque los números no cierran”, remató.






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