Un viaje inolvidable cargado de mucha adrenalina vivieron tres merlinos en el espejo de agua más importante de Córdoba.


El dicho que reza “no te cases ni te embarques” en un viernes 13, no surtió efecto en Pedro Strelin (50), guía de turismo aventura; su hijo Federico de 18 años; y Gabriel Zeni (42), guía también. Los tres oriundos de Villa de Merlo -San Luis-.

Aventura en la Mar

Con muchas expediciones en su haber, por diferentes ríos, pensaron en una aventura en un espejo de agua, y en ese contexto no pudieron evitar fijarse en el más importante de Argentina y el segundo más importante de Sudamérica: la Laguna Mar Chiquita. Así fue que desde hace años, la idea estuvo dando vueltas por la cabeza de Pedro.

Aventura en la Mar

Finalmente esa fantasía se comenzó a concretar el 13 de septiembre, cuando desde Morteros, en una embarcación a vela “construida en base a dos kayak unidos por una estructura que nos permitían viajar en conjunto varias personas, llevando gran cantidad de equipamiento con una muy buena estabilidad” se lanzaron a las aguas saladas del mar cordobés.

Aventura en la Mar

Fueron 26 horas en el agua, de las cuales 16 horas fueron con viento a favor, donde avanzaban a un promedio de cinco kilómetros por hora; ocho horas de quietud total y tres horas con viento en contra donde debieron remar para poder completar la travesía.

Aventura en la Mar

Contadas las horas así parecen de absoluta tranquilidad, pero lo cierto es que se vivieron momentos de mucha tensión y nerviosismo, pese a haber realizado un estudio previo de las condiciones en la Mar.

Aventura en la Mar

Desde Playa Orly, a 30 kilómetros de Morteros, partió la embarcación el 13 a las 4 de la mañana, arribando a Miramar de Ansenuza el 15 de septiembre a las 6 de la mañana. Entre el equipaje, lo más curioso que cargaron, fue una cámara de camión y un inflador, la cual sirvió para sacar las fotos a la distancia de la balsa.

Aventura en la Mar

La aventura llegó apenas comenzó la travesía: “Se picó la Mar y tuvimos olas de hasta dos metros de altura”, contó Pedro, relatando que hasta el hambrese  les quitó y que el “dramamine” fue un gran acierto entre las cosas que decidieron llevar. “Solo pudimos comer cuando la Mar estaba calma, sino no podíamos probar bocado, vivimos momentos de mucha tensión”.

Aventura en la Mar

Con imágenes sorprendentes desde la inmensidad de la Laguna, Pedro asume que esos momentos de calma fueron únicos: “Lo que más nos sorprendió en la quietud de la Mar que coincidió con el atardecer, fue poder disfrutar de tal espectáculo: se unía el color del agua con el color del cielo y no entendíamos las dimensiones; no sabíamos si estábamos flotando o estábamos navegando o si estábamos en las nubes, si era una visión incomprensible”, describió aún extasiado ante semejante escenario natural.

Aventura en la Mar

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“Quedamos fascinados con todo eso”, reafirma el navegante. Y como contracara, uno de los momentos de mayor nerviosismo ante las olas de casi dos metros, navegando de noche, habiéndose acercado demasiado a la costa, llegaron a la zona de rompiente de las mismas: “Fue caótico, nos empapamos, tuvimos que juntar todas las cosas que estaban sueltas y perdimos varias también”, contó.

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Otro momento que recuerdan como “tenebroso” fue al acercarse a Miramar y que de pronto “aparecieron unas siluetas blancas, con unas formas difíciles de entender, y resultaron ser árboles que emergían secos y nosotros íbamos derecho a estrellarnos contra ellos por lo que tuvimos que hacer toda una movida desesperante, de tensión, de pegar la vela para que la nave disminuyera la velocidad y agarrar los remos para no chocar contra los árboles porque podríamos haber dañado la embarcación y podríamos haber tenido un desenlace bastante desagradable de nuestro viaje”, relató el guía turístico.

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Felices tras la hazaña, de esta manera se convirtieron en los primeros en concretar el sueño en el que estuvieron trabajando durante muchos años. Con otros proyectos en mente, pero ya no en el agua, sino en ciclismo y escalada de montaña, Pedro asume que prefiere contar todo cuando lo haga, “no cuando está en el plano de la fantasía aún”.

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